El PP aprueba en solitario el plan de subvenciones del IMAE entre acusaciones de favorecer a sus “amiguetes”
El Ayuntamiento de Córdoba ha aprobado de forma definitiva el Plan Estratégico de Subvenciones del Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE) con los únicos votos a favor del Partido Popular, en un Pleno extraordinario celebrado este martes marcado por un fuerte enfrentamiento político. La oposición en bloque —Vox, PSOE y Hacemos Córdoba— rechazó el documento y acusó al equipo de gobierno de utilizar fondos públicos para beneficiar a empresas privadas afines (concretamente, los responsables de los festivales Córdoba Live y Califa Fest), llegando a hablar de “amiguetes”, “trato de favor” e incluso “indecencia”.
El plan, que el equipo de Gobierno defiende como un instrumento previo necesario para poder convocar ayudas públicas en materia cultural, incluye una línea de subvenciones para festivales y grandes eventos que ha centrado la polémica. Según denunciaron los grupos de la oposición, en ella se encuadrarían ayudas por valor de hasta 1,2 millones de euros —600.000 euros para cada uno— destinadas a dos festivales ya celebrados el pasado año, una circunstancia que consideran una muestra de planificación “a posteriori” para cubrir compromisos adquiridos previamente.
La concejala de Cultura y presidenta del IMAE, Isabel Albás, defendió el documento insistiendo en su carácter técnico y programático. “Es una herramienta de planificación que no comporta por sí misma ni la concesión de subvenciones ni la aprobación del gasto”, subrayó, tratando de despejar las críticas sobre un supuesto reparto directo de fondos. En este sentido, explicó que cualquier ayuda deberá materializarse posteriormente mediante convocatorias públicas con sus correspondientes bases reguladoras.
Albás defiende que existe “interés público”
Albás también justificó la desestimación de las cuatro alegaciones presentadas por el PSOE. Entre otros aspectos, argumentó que las ayudas a festivales culturales se acogen a la normativa europea sobre apoyo a la cultura —en concreto al reglamento 651/2014—, por lo que quedan fuera del régimen de mínimos. Asimismo, defendió que la legislación permite subvencionar actividades promovidas por empresas privadas si existe un interés público, y recalcó que no es obligatorio vincular estas ayudas a una reducción del precio de las entradas.
En relación con las críticas sobre la falta de control, la edil aseguró que el plan sí incorpora indicadores de evaluación como el número de asistentes, el impacto económico, la repercusión mediática o la participación de artistas locales. “Es imprescindible contar con este plan para poder convocar subvenciones con garantías”, insistió.
Sin embargo, estos argumentos no convencieron a la oposición. Desde Vox, Paula Badanelli ha denunciado una “falta de respeto al dinero público” y se acusó al gobierno municipal de “despilfarrar” recursos en beneficio de intereses particulares. Su portavoz llegó a afirmar que el plan no es una herramienta de planificación, sino “la forma de tapar sus vergüenzas”, y cuestionó tanto la gestión del IMAE como la supuesta utilización de recursos públicos en espacios VIP de eventos.
Por su parte, Hacemos Córdoba aseguró que el documento responde a una estrategia de “cultura de escaparate” basada en grandes eventos privados financiados con dinero público. Su portavoz, Iván Fernández, sostuvo que los 1,2 millones previstos “ya tienen nombre y apellidos” y criticó que estas ayudas no repercuten en una mejora real de la programación cultural ni en el empleo de calidad, además de denunciar que suponen competencia directa a iniciativas municipales como el Festival de la Guitarra.
Especialmente duro fue el portavoz del PSOE, Antonio Hurtado, que ha calificado el expediente como el “de la urgencia, la indecencia y la inmoralidad”. Los socialistas acusaron directamente al gobierno de querer “meter en el bolsillo de sus amiguetes” 1,2 millones de euros y compararon esa cantidad con el presupuesto anual destinado a emergencia social en la ciudad. También cuestionaron el interés público de los eventos subvencionados, al tratarse de actividades con entradas de pago que, a su juicio, no son accesibles para la mayoría de la ciudadanía.
“Quien no tenga dinero para pagar la entrada, se come un mojón”, ha dicho Hurtado, quien, de hecho, ha criticado la ausencia de contraprestaciones al “regalo” del dinero público, como la bajada de precios: “Esto es tirar el dinero por tirar el dinero”. Hurtado ya les ha advertido de que el PSOE va a seguir recurriendo el expediente, que incluye unas ayudas que ya han motivado dos informes de Intervención en contra.
En su turno de réplica, Albás trató de contrarrestar las críticas apoyándose en datos del Instituto Nacional de Estadística. Según expuso, la celebración de grandes eventos musicales ha contribuido a aumentar el número de visitantes y pernoctaciones en la ciudad. En concreto, cifró en un 5,59% el incremento total de turistas en junio y destacó subidas del 29,58% en visitantes nacionales durante el mes de julio, así como un aumento en las pernoctaciones.
La responsable de Cultura defendió también el impacto económico indirecto de estos festivales, señalando que generan empleo —con alrededor de 400 trabajadores contratados el pasado año— y dinamizan sectores como el comercio o el transporte. “Los datos matan el relato”, afirmó, reivindicando la apuesta del gobierno municipal por este modelo de grandes eventos como motor cultural y económico.
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