HIELO

La crisis del hielo llega a Córdoba: empresas que cierran y más demanda que oferta disponible

Una mujer rellena la nevera de los hielos en un supermercado de Córdoba

Teléfonos que ya no existen, otros que desaparecen de las webs ante la avalancha de llamadas y otros que están activos pero cuesta varios días lograr que te atiendan. Este es, a grandes rasgos, el panorama que se encuentran hoy los clientes que busquen contactar con las empresas distribuidoras de cubitos de hielo en Córdoba, una provincia que, como el resto de Andalucía y España, no es ajena a la crisis desatada en el sector, incapaz de satisfacer el exceso de demanda en pleno agosto.

En Córdoba, la crisis ya se ha cobrado una víctima: Hielos Alpine, cuya fábrica ha echado la persiana y su teléfono ha desaparecido. Otra de las grandes distribuidoras, la histórica Hielos del Pantano, ha sido pasto de las especulaciones estos días por su posible cierre. Su propietario, Raúl, lo niega: están en proceso de venta, pero siguen atendiendo pedidos y vendiendo el hielo que fabrican. La tercera, la también histórica Hielos de Córdoba, no da a basto para satisfacer la demanda, y ha optado por retirar el teléfono de la web porque no puede atender nuevos clientes y prefiere centrarse en los que ya tiene.

Pero, ¿cómo se ha llegado hasta aquí? Ha sido un cúmulo de factores meteorológicos y económicos lo que ha desembocado en esta situación que, si bien no es desabastecimiento, sí de limitación de la oferta. El ciclo de fabricación y venta de hielo es tan sencillo como lógico: el periodo de venta fuerte es la primavera y el verano, y el periodo de almacenamiento es en invierno.

Costes disparados, la vuelta de las ferias y un verano que arrancó en mayo

El problema es que el pasado invierno, los costes del precio de la luz y del plástico fueron tan altos que algunos productores y distribuidores no pudieron hacer frente al altísimo precio de almacenamiento. Así que, las cámaras frigoríficas, se llenaron menos de lo habitual en muchas de las grandes distribuidoras. “Llenar una cámara cuesta muchísimo dinero, tanto por el mantenimiento como para la fabricación. Estamos hablando de cámaras en las que caben 6.000 palets de hielo y cuyo encendido costaba el doble que el año anterior”, relata Salvador Gutiérrez, propietario de Hielos de Córdoba, una de las principales distribuidoras de la ciudad.

Con los productores siendo cautos para controlar los costes, tocaba esperar la temporada. El 2022, además, no ha sido un año cualquiera. Ha sido el año, al menos en Andalucía, de la vuelta de las ferias (Sevilla, Jerez, Córdoba, Granada y, ahora, Málaga y Almería) y de los grandes eventos, que son los que generan picos de demanda altísimos. A esta vuelta de la demanda a lo grande, se ha sumado un tercer elemento: el largo y cálido verano de 2022, que prácticamente arrancó en mayo, con la primera ola de calor (oficiosa, aunque con temperaturas altísimas).

Así que la demanda general se ha disparado y, con ello, también las ventas. Gutiérrez dice que él ha vendido este año un 30% más de producto que el año anterior. El problema, claro, está en que hay distribuidoras que partían con una capacidad mermada y que han tenido que producir a destajo a diario para cubrir los pedidos.

Hielos del Pantano produciendo a diario

En una situación así, las grandes distribuidoras andaluzas (Procubitos, de Málaga, o Samoyedo, en Jaén) han tenido que priorizar clientes. Eso es lo que ha hecho que, a nivel local, las distribuidoras más pequeñas de Córdoba sufran y algunas, como Hielos Alpine, hayan echado la persiana, incapaces de surtir de hielo a sus clientes.

Otras, como la histórica Hielos del Pantano tiran de producción diaria. Raúl, el propietario de esta empresa, nacida en 1986, niega los rumores sobre su cierre y explica que están en un proceso de traspaso. También niega que tenga problemas de distribución. “De momento estoy distribuyendo el hielo que produzco. Eso es todo. Aquí no se ha cerrado”, explica el propietario de Hielos del Pantano, con visible molestia ante ciertas informaciones publicadas.

Raúl coincide con la idea de que la crisis del suministro eléctrico que comenzó en octubre es la culpable de la actual situación. “Nadie ha almacenado a lo grande porque meter un producto en una cámara es echarle mucho dinero todo el día”, afirma el propietario de Hielos del Pantano, que afirma que ellos son una productora y distribuidora “pequeña” y que, por lo tanto, han podido seguir adelante.

Limitaciones y problemas puntuales en algunos supermercados

Salvador Gutiérrez, por su parte, lleva 30 años en el negocio de los hielos y no recuerda una situación así. “Yo no cojo llamadas, es un estrés constante”, afirma el propietario (antes trabajador) de Hielos de Córdoba, que cuenta que está a la espera de recibir un camión de hielo hoy desde Valencia. En su caso, agradece que sea agosto y muchos bares de Córdoba estén cerrados, aunque afirma al final vende lo mismo porque “las tiendas y los supermercados están gastando el triple”.

Pone el ejemplo de Mercadona, la gran superficie que, al igual que ocurrió con el aceite de girasol cuando comenzó la guerra en Ucrania, ha comenzado a limitar el número de bolsas de hielo que puede llevarse cada cliente en una sola compra. Concretamente, el máximo está limitado a cinco bolsas o un saco por cliente al día. Eso, por supuesto, ha llegado a las redes sociales convertido en memes similares a los del papel higiénico en el primer estado de alarma.

Otras superficies, como Deza, señalan a este periódico que, por el momento, no tienen problemas de suministro en este sentido, mientras que algunos clientes han escrito a este periódico advirtiendo de problemas puntuales de venta en superficies de Piedra, Supercor o Proxy.

Para Gutiérrez, el problema lejos de acabar, se puede ver agravado en las próximas dos semanas en Andalucía. ¿Por qué? Pues porque la semana que viene arranca la Feria de Málaga, a cuyo término comenzará la Feria de Almería. No obstante, el propietario de Hielos de Córdoba vaticina que lo ocurrido este año va a servir para aprender la lección: “El año que viene va a haber hielo para regalar, porque este susto va a hacer que se peten las cámaras”, augura el distribuidor.

Pero, antes incluso de plantear lo que habrá el año que viene, quizá sea el momento de recuperar esos recipientes de plástico que vienen en casi todas las neveras y que tan graficamente llaman “cubiteras”. Cualquier persona que haya vivido más allá de Los Pirineos sabe que es la mejor opción ante la imposibilidad de comprar bolsas de hielo.

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