El clima diametralmente opuesto al que hizo hace una semana ha permitido que las calles de Córdoba vivan una tardevieja llenas de gente. Cordobeses y cordobesas, también algunos turistas, que han aprovechado el clima primaveral para pasear, tomar el sol, comer al aire libre o beber hasta que toque recogerse a contar campanadas.

La imagen de la ciudad se distanciaba de la de hace sólo siete días, cuando la lluvia aguó la tradicional fiesta de tardebuena, en la que jóvenes y no tan jóvenes se echaban a la calle antes de la tradicional cena navideña. La tarde de este viernes ha tenido mucho de eso, aunque también ha sido reseñable la cantidad de gente que ha aprovechado para hacer compras navideñas.

La calle Cruz Conde y el entorno de Tendillas estaban desde media mañana a rebosar de viandantes, mientras que los veladores de la Ribera y de la plaza de la Corredera, que el pasado viernes estaban ocupados a un tercio, en el mejor de los casos, hoy estaban hasta arriba y con gente esperando.

Con la sexta ola revolcando a la capital y la provincia (la que peores datos de contagios presenta en Andalucía aunque con la presión hospitalaria moderadamente contenida), muchos cordobeses han dado un paso adelante para despedir desde la calle, aunque sea con mascarilla, otro año marcado por las restricciones, la enfermedad y el miedo.

¿Y mañana? Mañana ya veremos, que será año nuevo.

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