¿Listo para saltar en el tiempo?

El reloj de las Tendillas  | MADERO CUBERO
Los relojes de la ciudad retrasarán, como los del resto del país, sus manecillas a las tres de la mañana

Sin duda esta ha sido una de las semanas más frikis en la historia friki universal. La esperada llegada de Marty McFly, el de Regreso al Futuro, desde 1985 (no hace falta que le expliquemos el argumento de la saga cinematográfica a estas alturas) ha hecho que el tema de los viajes en el tiempo haya ocupado minutos y minutos de informativos, programas de ciencia, pseudociencia, y kilómetros de muros en los Facebook del personal. Pues bien, para rizar el rizo, abrochaos fuerte el cinturón de seguridad de vuestro DeLorean porque, esta noche sí, vais a viajar en el tiempo. Todos.

Porque, amigos del misterio, esta noche, a las tres de la mañana volverán a ser las dos. Y no será ni gracias a condensadores de fluzo ni a agujeros de gusano ni por encontrarnos en el borde de un agujero negro con sus distorsiones gravitacionales aplicadas al tiempo. No. Es porque unos señores que mandaban mucho hace décadas tiraron de calculadora y decidieron que con ese pequeño salto temporal de una hora podían ahorrarse unos milloncejos de pesetas (ahora euros) en energía.

Aunque no todo el mundo está muy de acuerdo con esta historia, a usted, viajero en el tiempo cordobés, todo le da igual. Porque va a saltar una hora en el tiempo lo quiera o no. Se acuerde o no de cambiar los relojes, sus moderno teléfono móvil lo hará solo. Y el de la tele. Y hasta el de la nevera, a veces.

Eso significará dos cosas: que el futuro ya ha llegado (eso de que las máquinas vayan por su cuenta inquieta) y que mañana amanecerá antes y anochecerá antes. Eso sí, puede alegrarse sabiendo que hoy podrá roncar una hora más.

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