El Juzgado ordena al banco devolver los casi 400.000 euros de la estafa a Urbanismo

Gerencia Municipal de Urbanismo de Córdoba | MADERO CUBERO

El Juzgado de Instrucción número 7 de Córdoba ha ordenado a ING que devuelva los 376.355 euros que hay en una cuenta donde supuestamente se ejecutó una estafa contra la Gerencia Municipal de Urbanismo.

Como adelantó en su día CORDÓPOLIS, la Gerencia Municipal de Urbanismo denunció ante la Policía Nacional ser objeto de una presunta estafa por la que realizó un ingreso de más de 400.000 euros en una cuenta bancaria que en realidad no correspondía a la empresa a la que debía abonar el pago.

En ese momento, Urbanismo realizó gestiones con la entidad bancaria mediante la que ordenó el pago, para tratar de bloquear el abono que se hizo a la cuenta falsa de la entidad ING.

Finalmente, la Gerencia va a lograr recuperar la mayor parte del dinero estafado. Mientras, el Juzgado prosigue con la investigación y tiene imputada a una mujer, residente en Málaga, por este caso.

Ingreso hecho en febrero

Urbanismo abonó en el mes de febrero ese montante a una cuenta que se le remitió en lo que presuntamente ha sido una falsificación de documento mercantil, con un número de cuenta que no era el de la empresa que debía recibir ese dinero.

No fue hasta tres meses después, el día 14 de mayo, cuando Urbanismo detectó este hecho. La empresa que debía recibir el dinero reclamó el pago y se comprobó que se había hecho a una cuenta que no le correspondía. Un segundo pago que quedaba pendiente y se iba a realizar también en la cuenta falsa, por unos 200.000 euros, fue paralizado en ese momento.

Al día siguiente, el 15 de mayo, la Gerencia Municipal de Urbanismo interpuso una denuncia por estos hechos ante la Policía Nacional, que ha abierto una investigación sobre los mismos desde la Brigada de Delitos Monetarios y el asunto ya se ha trasladado a los juzgados.

Fuga de información

La investigación de lo ocurrido trata de averiguar si se ha producido y cómo una fuga de información sobre los datos que compartían Urbanismo y la empresa que debía recibir el pago, de manera que alguien externo ha podido contactar con la GMU para solicitar el pago pendiente a un número de cuenta que no correspondía con el de la compañía real.

Asimismo, también se ha puesto sobre la mesa cómo se ha podido realizar el pago por parte de la Gerencia Municipal de Urbanismo y el banco con el que realizó este abono, sin detectar antes que la cuenta bancaria no era la que debía recibir el dinero.

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