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El juez manda a la cárcel a la madre del niño ahogado en el río

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Redacción Cordópolis

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La mujer, Hortensia R., de 49 años, está acusada de un presunto homicidio, según el auto de prisión dictado por el titular de Instrucción número 5

El juez titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Córdoba ha ordenado el ingreso en prisión de Hortensia R., la mujer de 49 años y madre del niño de cuatro que murió ahogado en el Guadalquivir en la noche del pasado viernes. El juez la acusa de un presunto delito de homicidio, después de escuchar su declaración. La mujer ingresará en los próximos minutos en un módulo de la prisión provincial de Córdoba. Un allegado de la familia de la detenida señala que se está buscando al padre del niño para que se haga cargo de los restos, ya que la actual pareja de la madre no es el progenitor.

El cadáver del niño aún permanece en las instalaciones del Instituto Anatómico Forense de Córdoba, donde según publica hoy Diario Córdoba no ha sido reclamado por nadie y donde se le ha practicado la correspondiente autopsia para determinar las causas de su muerte. Además, en el barrio en el que reside la mujer casi nadie asegura conocerla.

Los investigadores sostienen como principal la hipótesis del suicidio. De hecho, piensan que la mujer pudo arrojar primero a su hijo de cuatro años al río desde el puente de Miraflores, para posteriormente lanzarse ella con la intención de quitarse la vida.

Una persona cercana a la familia de la detenida ha explicado esta mañana que Hortensia había sufrido fuertes depresiones con intentos de suicidio. Sobre todo, a raíz de que le retirasen la custodia de dos hijos tenidos en una relación anterior. Sus hijos y el padre se habrían quedado en Barcelona, ciudad en la que Hortensia vivió hasta hace un tiempo.

La situación de la mujer era muy precaria, según el relato de los familiares. Tras regresar de Barcelona, la mujer se instaló, con su hijo, en casa de su madre. Hace siete meses murió y el piso fue heredado por dos hermanos. Hortensia terminó abandonando la vivienda -algunas versiones señalan que de forma obligada- y se instaló de alquiler con su pequeño. Pero su precaria situación económica le impedía afrontar regularmente sus obligaciones de pago, a pesar de la ayuda de algunas de sus hermanas. La familia se enteró, por los medios de comunicación, lo que había ocurrido con Hortensia.

La tesis de que se trate de un homicidio en el contexto de un intento de suicidio materno se avivó ayer el hecho de que se encontrase el viernes por la noche un bote de tranquilizantes en el bolso que la mujer dejó en el puente de Miraflores, antes de tirarse. No obstante, tampoco se sabe si llegó a consumir dichas pastillas. Las pastillas también podrían estar relacionadas con los problemas de espalda de Hortensia, que le obligaban a caminar con muletas. Otros familiares señalan que podía estar bajo algún tipo de tratamiento de su salud mental

La mujer es de nacionalidad española y el niño fallecido era el único hijo con el que vivía. Desde hacía unos cuatro años, ambos vivían con un hombre de nacionalidad mejicana que no era el padre del niño, pero que según distintas fuentes, ejercía dicho papel.

Los hechos ocurrieron sobre las 22.30 del viernes. Varios testigos vieron saltar a la mujer y en principio se llegó a pensar incluso en que se había arrojado al río para rescatar a su hijo. La mujer fue rescatada bajo el puente de San Rafael por dos agentes de la Policía Local que se lanzaron al agua para auxiliarla. Los agentes no pudieron hacer nada por la vida del pequeño, que según las primeras hipótesis ya estaba muerto cuando llegó hasta este punto. El cadáver del niño, de cuatro años, fue recuperado minutos después enganchado en unas ramas del Guadalquivir.

LLAMADAS AL 112

Según han informado fuentes del servicio de emergencias del 112 Andalucía, Hortensia R. llamó al 112 poco antes de arrojarse al Guadalquivir. Según las fuentes, a las 22.23 se recibió una llamada de la mujer en la que aseguraba que se sentía “indispuesta”, por lo que se hicieron las gestiones oportunas para enviar al lugar en el que se encontraba, el puente de Miraflores, los servicios sanitarios oportunos. Poco después, unos testigos alertaron también al 112 que la mujer se había arrojado al Guadalquivir. En una de las llamadas, según el 112, se escuchaba de fondo la voz del niño pidiendo auxilio.

En cuanto llegaron los servicios sanitarios solicitados por la mujer, que ya estaba en el agua, fueron estos los que directamente llamaron a la Policía Nacional y la Policía Local. En el Puente de San Rafael, dos agentes municipales se lanzaron al Guadalquivir para rescatar a la mujer.

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