Intercambio cofrade-nipón en la Esperanza

Turistas japonesas ante La Esperanza | CARACOL TOURS

A la Virgen de la Esperanza vienen a ponerle flores incluso desde Japón. Así dicho puede sonar exagerado, pero lo cierto es que varias artistas de Ikebana, el arreglo floral japonés, pusieron su grano de arena ayer en el exorno floral del paso de la Dolorosa morena de Martínez Cerrillo colocando rosas blancas en el friso de uno de los costeros. Este grupo formado por seis mujeres y un hombre ha venido a Córdoba de la mano de la agencia Caracol Tours, que ha tenido la iniciativa de traerlos para que se produzca un intercambio cultural entre los cuidadores de patios cordobeses y los floristas nipones, que además impartieron un taller de su especialidad en el Jardín Botánico a treinta personas el pasado miércoles. Los artistas japoneses han venido en representación de Hispa JP, que es la asociación para fomentar las relaciones socioculturales y económicas entre Japón y países de habla hispana y han tenido la colaboración del Instituto Municipal de Turismo de Córdoba (Imtur).

Isabel Calvache, que es la directora de Caracol Tours y promotora de esta experiencia, cuenta que estaba previsto que los visitantes japoneses partieran a su país este mismo sábado pero finalmente han retrasado su marcha al lunes porque surgió la posibilidad de asistir al exorno de los pasos de la Esperanza, de los que se encargan Carmen Arias de Saavedra y Ana Prieto, en el Cristo; y Bernabé Jiménez, ayudado por Lola Martínez y Cristina Molina, en la Virgen.

Así, en torno al mediodía llegó el grupo nipón a la iglesia de San Andrés y allí estuvo más de hora y media contemplando cómo se colocaban las flores en los pasos. Principalmente en el de palio, que es el que más variedad lleva y el que más les llamó la atención a estos visitantes.

Makiko es la única del grupo que sabe español y traduce a EL CIRINEO las impresiones de Shigyoku Hieda, que es maestra de la Escuela Sogetsu y una de las artistas que ha venido a Córdoba. Ella cuenta que “en el paso usan muchas flores y queríamos saber cómo las arreglan. Pensábamos que tendría alguna semejanza con Ikebana”, pero no es así y les ha sorprendido lo que han visto. “Es estupendo porque ellos usan flores vivas en gran cantidad y nunca habíamos visto el arreglo tan grande con flores tan vivas, ya que en Ikebana es de menor cantidad”.

No obstante, el tema de los pasos y las procesiones no les es ajeno del todo. Shigyoku Hieda explica que “en Japón también preparamos el paso, es parecido a esto. Cada ciudad tiene su hermandad y ponen dentro del paso lo más importante en esa ciudad, el tesoro de la ciudad”. Eso se hace en verano. Las procesiones que allí hacen se llaman Matsuri. “Quienes vivimos en Tokio también preparamos el paso y allí ponemos a los dioses del templo de los sintoístas -religión de Japón-. Los hombres también cargan en el hombro y la cerviz y tienen dolor y les sale callo, lo cual es un orgullo para ellos, igual que aquí, por eso nos hemos sorprendido muchísimo de que nuestra cultura y la vuestra es muy parecida”.

Según cuenta esta florista japonesa, “nosotros sentimos la energía de las flores, porque las flores vivas tienen energía y en este caso comparten la alegría y la energía con el paso y la van a transmitir a quienes lo estén viendo” el Domingo de Ramos. Algo que ellos también harán, pues tienen previsto asistir a la salida de la cofradía de la Esperanza, de cuya Virgen dicen que “cuando la vemos nos transmite la pureza”.

Pero estas artistas de la flor japonesas no solo vieron, también ayudaron a poner flores y colocaron varias rosas del friso del paso de la Esperanza, junto a la que se fotografiaron varias veces. Además,  preguntaron e intercambiaron opiniones con Bernabé Jiménez mientras éste ponía flor en el paso de palio, como lleva haciendo 27 años “con devoción, orgullo y responsabilidad”, según cuenta. Así, se interesaron por saber la cantidad de flores que lleva el paso, cuánta gente va debajo, cuántos kilos pesa... “Se han fijado mucho en la técnica, cómo va cogida la flor”, señala Bernabé. También han preguntado cuánto tiempo duran esas flores vivas y se han sorprendido de que duren en torno a una semana cogidas en la esponja, como les han contado.

Otra sorpresa para las artistas de Ikebana fue saber que a la Virgen se le tiran pétalos de claveles para que caigan a sus pies y en el palio. Según dice la directora de Caracol Tours, “les ha parecido de una gran sensibilidad”, así que ninguna dudó en colaborar con los jóvenes de la hermandad en quitarle pétalos a los claveles y echarlos en una caja de cartón para la petalada del Domingo de Ramos.

La traductora, Makiko, se lamentaba de no poder quedarse toda la Semana Santa porque lo que vieron este Sábado de Pasión en San Andrés les gustó “muchísimo” y les hizo sentir muy “emocionados y agradecidos” a la hermandad de la Esperanza por “recibirnos generosamente” y haberles permitido vivir una experiencia que califican como “única”.

Por su parte, el hermano mayor de la cofradía, Rafael García, se mostró satisfecho de que este grupo de japoneses haya elegido a la Esperanza para conocer cómo se pone la flor en los pasos de Semana Santa. No en vano enseñarán en su país las múltiples fotos que hicieron en la mañana de este sábado. En este sentido, García indicó que “para la hermandad y no solo para nosotros sino para todos los cofrades tiene que ser una satisfacción que personas que se dedican al exorno floral en otros países encuentren atractivo el exorno floral de los pasos”.

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