¿Influye una enfermedad sexual en la violencia de género?

Manifestación contra la violencia machista | ÁLVARO CARMONA
Unas jornadas debatirán el 10 de julio en Córdoba sobre la incidencia de las enfermedades sexuales en la violencia de género

Unas jornadas debatirán en Córdoba sobre la incidencia de las enfermedades sexuales en la violencia de género. Organizadas por la Asociación Española de Andrología, pretenden ser un intercambio de experiencias y conocimientos entre profesionales de la medicina, la judicatura o la educación. La cita es el viernes 10 de julio en el Real Círculo de la Amistad.

Urólogos, ginecólogos o sexólogos comprueban en sus consultas cotidianas que las alteraciones sexuales pueden llevar a la violencia de género. Alteraciones tanto en hombres (eyaculación precoz, disfunción eréctil…), como en la mujer (síndrome desinhibido, vaginismo...) que provocan el deterioro de las relaciones de pareja.

Rafael Prieto, urólogo del Hospital Reina Sofía y presidente de la Asociación Española de Andrología (ASESA), observa que “desafortunadamente, las más de las veces, de la violencia de género solo conocemos la desgraciada punta del iceberg, pero debajo hay muchas más cosas, que tienen que ver con el deterioro de la pareja, muchas veces provocado por enfermedades que tienen tratamiento”. En ese sentido apuntó que “impacta mucho el final, pero poco el principio, porque no se ha estudiado suficientemente”.

Las jornadas estudiarán diferentes aspectos, como la educación afectivo-sexual, la perspectiva puramente científica urológica y ginecológica, asuntos judiciales o el debate sobre la necesidad de establecer protocolos precisos que detecten violencia de género y puedan ser comunicados a las administraciones competentes.

El doctor destaca una de las mesas que, bajo el epígrafe “el impacto de la violencia de género en la salud sexual y reproductiva de las mujeres” abordará cómo, además de su rehabilitación social, una mujer que ha sufrido malos tratos recupera su normalidad sexual y reproductiva, algo de lo que, según Rafael Prieto, “no se habla habitualmente”.

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