Incienso y silencio para Jesús de las Penas

Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús de las Penas | MADERO CUBERO

Es quizá el segundo instante más esperado cada año. Claro está, el primero es ése en que las campanas de San Lorenzo suenan impetuosamente. Resulta lógico, ya que es el punto final de la espera. Aunque ahora comienza otra mucho más intensa. Lo cierto es que el momento en que las puertas de la parroquia de San Andrés Apóstol se abren un latido más potente tienen los cofrades de la ciudad. Porque es entonces cuando, en cierto modo, arranca la Cuaresma en Córdoba de la mano de la hermandad de la Esperanza. Así es, tal tiempo litúrgico tiene su más pleno inicio justo cuando Nuestro Padre Jesús de las Penas deja durante dos horas su templo para recorrer de manera solemne su feligresía. Un hecho éste que ocurre de nuevo este miércoles que lo es de Ceniza.

Caída la noche, decenas de personas se reunían en la plaza de San Andrés. Delante de la parroquia homónima aguardaban luz para la oscuridad de la calle. La hora fijada era las nueve, cuando definitivamente la cuenta atrás para el Domingo de Ramos tenía su punto de partida en esta ocasión. En estricto silencio y pulcro orden un cortejo muy amplio empezó a caminar rumbo a Hermanos López Diéguez. Precedían los hermanos y hermanas a su titular. Éste era Nuestro Padre Jesús de las Penas, alejado como es costumbre en este caso, del bullicio propio de su salida procesional. De forma sencilla, en túnica y de trono, el Gitano como es popularmente conocido arrancó su andadura no sólo por el entorno de su templo sino por Santa Marina.

A la imagen, cuyo tránsito siguieron no pocos cofrades y fieles, le acompañó además un trío de capilla. Los músicos pertenecían a la Banda de Música María Santísima de la Esperanza, que aportaron el sello sacro y solemne que requería la cita. Hasta Santa Marina llegó la comitiva, que después buscó el retorno a la parroquia de San Andrés Apóstol por Zarco, Rejas de Don Gome u Ocaña. Por estas calles anduvo con sereno paso Nuestro Padre Jesús de las Penas, que con incienso y silencio abrió de nuevo la Cuaresma en la ciudad.

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