El Hospital Reina Sofía inicia la construcción de una nueva central térmica

Colocación de la primera piedra de la nueva central térmica del Reina Sofía.

El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, el Valle de los Pedroches de Pozoblanco y el Infanta Margarita de Cabra incorporan un novedoso modelo energético para el suministro de frío y calor (climatización), agua caliente sanitaria y vapor a los distintos edificios que forman parte de estos tres centros cordobeses. Supondrá un importante ahorro económico, menos contaminación, mejor control del gasto y mejoras en el suministro de energía, medidas que garantizan mayor confort y seguridad para los pacientes y mejores condiciones de trabajo para los profesionales.

Este concurso público, adjudicado a la empresa Veolia por 84,2 millones de euros, tiene una duración de 15 años y permitirá un ahorro estimado de 1,9 millones anuales, cifra que asciende a 29 millones a lo largo de todo el periodo que dura el contrato. Este proyecto afecta a una de las áreas claves en el funcionamiento de un hospital como es el suministro energético.

Una de las actuaciones más destacadas incluidas aquí será la construcción de una nueva central térmica en el Hospital Reina Sofía. Esta mañana se ha procedido a la colocación de la primera piedra de esta instalación y el resto de mejoras que forman parte del contrato están relacionadas con la renovación de los equipos de producción y distribución de energía en los distintos hospitales.

El director general de Gestión Económica y Servicios, Horacio Pijuán, apunta que esta nueva modalidad de contrato -el primero de estas características que se incorpora en Andalucía- dará servicio a 24 edificios (pertenecientes a los tres hospitales cordobeses) e incluye diversidad de prestaciones en un expediente único.

La delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María Ángeles Luna, destaca que este nuevo modelo "supone un gran avance en la política energética hospitalaria, que se caracteriza por su apuesta decidida y creciente por una gestión eficiente y de calidad". "Además, proporciona ahorro y nos permite situarnos como un centro mucho más sostenible, eficaz y más respetuoso con el medio ambiente", añade.

Por su parte, la directora gerente del Hospital Reina Sofía, Valle García, agrega que "mejoramos las prestaciones que se ofrecen a los ciudadanos liberando un ahorro importante que se podrá destinar a la asistencia sanitaria".

Central térmica 

La nueva central térmica del Hospital Reina Sofía se ubicará en una nave de 631 metros cuadrados próxima a las dependencias de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias 061 y el IMIBIC, en la zona industrial del complejo sanitario. En ella se van a invertir 3,9 millones de euros y se prevé que las obras finalicen en el primer semestre de 2019. La nueva central térmica -que contará con 4 calderas y 6 enfriadoras para climatización, además de 4 generadores de vapor de alto rendimiento- producirá un importante ahorro energético, económico y medioambiental.

La reducción del consumo energético se debe al cambio en el sistema de producción y también a que se acerca el nodo de producción a los puntos de consumo. Actualmente, el conjunto de los centros consume unos 40.000  MWh anuales (39.683,24 MWh), lo que equivaldría al consumo anual de un pueblo de unos 10.000 habitantes, según los datos de consumo medio poblacional del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Concretamente, este contrato permitirá gestionar de forma más eficiente la producción de vapor para el lavado de 2.600 toneladas al año de ropa sanitaria en la lavandería provincial ubicada en el Hospital Reina Sofía y la esterilización del material quirúrgico de todos los centros. Otro detalle importante es que la construcción de las nuevas instalaciones va a aumentar la capacidad de producción energética, de modo que el hospital podrá generar un 50% más de frío y un 20% más de calor, y esto generará una reserva energética que mejorará la seguridad de las instalaciones.

Además, se producirá una importante rebaja de las emisiones de CO2, que se estima en un 25%. Aproximadamente, esta reducción equivaldría a las emisiones que producen 30.000 vehículos en un año desplazándose 10 kilómetros diarios por la ciudad. Otro aspecto importante es la reducción de emisiones de ruido gracias al encapsulamiento de los equipos de producción en la nave.

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