Heroínas sin capa | Diplomática: “Atender a quien quería volver a España ha sido uno de los mayores retos”

La cordobesa Carmen Fernández, diplomática en el Consulado de España en Moscú.

Carmen Fernández es una cordobesa que trabaja actualmente como cónsul adjunta en el Consulado General de España en Moscú (Rusia) y en su trayectoria tiene experiencia en la División de Emergencia Consular. De hecho, hace un año, participó en un simulacro de emergencia transnacional parecida a lo que está sucediendo ahora con la pandemia del coronavirus. “Nos parecía a todos ciencia ficción”. Y, ahora, desde su labor, está teniendo que atender la situación real que tiene en alarma a todo el planeta.

En su tarea habitual se ocupa de la Sección de Visados, pero cuando es necesario, como ahora, trabaja también “en la gestión de emergencias consulares y de grandes crisis, como la que estamos viviendo en estos momentos por la expansión del Covid-19”. El Consulado en Moscú es uno de los más grandes de España en el mundo, por la extensión de su demarcación territorial y por el elevado número de visados que gestiona al año -más de 500.000-. Actualmente, hay 2.519 españoles en Rusia, sin contar a estudiantes o turistas.

Carmen ha visto cómo la pandemia del coronavirus ha afectado directamente a su trabajo, reduciendo la labor de visados y volcándose en la asistencia consular a los españoles. “Hemos puesto en marcha los mecanismos habituales de gestión de crisis, que abarcan desde la prevención e información, a través de la actualización continua de las recomendaciones de viaje, hasta la salida asistida de nuestros nacionales en el exterior”, explica.

Por eso, desde hace semanas, su labor de información es esencial -respondiendo a consultas telefónicas y correos que envían al Consulado los ciudadanos-, además de evaluar los riesgos y siguiendo las recomendaciones y medidas adoptadas por las autoridades locales. “Estar informados es un desafío constante, porque las fuentes están saturadas de trabajo y, además, la situación está en evolución permanente”. Por eso, dice, “en esta crisis ha sido muy importante estar en contacto continuo con las compañías de transporte aéreo, para que los ciudadanos puedan valorar en cada momento las opciones de que disponen” para regresar a España. Hace unos días, aterrizaba en España un vuelo con españoles procedentes de Rusia.

“Esfuerzo sin precedentes”

“La asistencia a los nacionales que deseaban volver a España ha sido uno de los mayores retos, debido a las restricciones en el tránsito y el tráfico aéreo”, afirma la cónsul cordobesa. Cuenta que han tenido que realizar “un esfuerzo sin precedentes, movilizando a todos los recursos materiales y el capital humano -24 horas al día, 7 días a la semana”. Se trataba de ofrecer las mejores opciones de regreso a quienes se encontraban temporalmente en el exterior. Y solo hasta finales de marzo, ya se había gestionado la vuelta de 2.000 turistas y residentes españoles en Rusia.

En la tarea de Carmen no solo está la asistencia a los españoles en su demarcación en Moscú, sino también la atención a las consultas que han recibido de residentes o españoles casados con rusos y también las de padres de estudiantes y familiares de turistas que se encontraban en aquel país. Ella destaca que “la mayor parte de los ciudadanos muestran un comportamiento muy cívico y responsable, a pesar de que se puedan mostrar más o menos nerviosos en un principio”, aunque también se ha encontrado con casos de “personas que no quieren aceptar las dimensiones de una crisis como la que estamos viviendo y que, por falta de experiencia o madurez, piden soluciones que no están al alcance de ningún Estado”.

Agradecimientos por su labor

Pero lo más gratificante, sin duda, el reconocimiento que están teniendo por su labor, que les llega en forma de agradecimientos por email y también con la difusión en los medios de su labor, como la atención a los siete sanitarios andaluces que salieron el 26 de marzo de Uzbekistán. Porque, cuenta, la importancia real de su tarea en esta crisis es “hacer visible y tangible que el Estado está cerca de sus ciudadanos, más allá de sus fronteras. Sólo visibilizando la labor de las instituciones públicas podremos fortalecer el vínculo que nos une a la ciudadanía. Y también transmitiendo que detrás de esas instituciones hay miles de personas con un alto compromiso personal con su país y su comunidad”.

Con la mirada en el horizonte próximo, desde Moscú, Carmen lanza una reflexión: “Tenemos que generar una cultura de la resiliencia, de la resistencia y superación de los retos a los que, en cada período histórico, tenemos que hacer frente los seres humanos. Hace 75 años concluía la Segunda Guerra Mundial y, desde entonces, hasta el presente, no hemos tenido que confrontarnos a ninguna otra catástrofe de esa envergadura en Occidente. Estas situaciones nos enseñan a discernir entre lo fundamental y lo accesorio, a avanzar en el desarrollo de nuestras capacidades y espero que nos conviertan en sociedades más maduras y solidarias”.

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