Fallece Luis Álvarez Duarte, imaginero esencial en la Semana Santa de Córdoba

Luis Álvarez Duarte | HERMANDAD DEL AMOR

Otra pérdida irreparable. Es la segunda en apenas unos meses. Las hermandades de Córdoba sufren este viernes el adiós de Luis Álvarez Duarte, nombre esencial en su reciente pasado y su presente. El imaginero, quizá el más relevante del arte sacro en el plano contemporáneo, ha fallecido a los 70 años después de no superar un ictus que sufriera el pasado domingo. Aunque fuera natural de Sevilla su figura resulta de gran importancia para la Semana Santa de la ciudad gracias a su obra, en la que sin duda destaca la talla de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos. No en vano, la titular mariana de la Expiración es su primera aportación a las cofradías de la capital y goza de coronación canónica desde 1993.

El deceso de Luis Álvarez Duarte (Sevilla, 1949) se ha producido como consecuencia de un ictus sufrido el pasado domingo. Desde entonces permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de Traumatología del hospital Virgen del Rocío de Sevilla y no han cesado los mensajes de aliento desde toda Andalucía, incluida Córdoba. Tras unos días de incertidumbre, el autor no ha podido superar los problemas derivados de la afección y ha fallecido, hecho que ha adelantado ABC Sevilla en pleno mediodía de este viernes. La pérdida del imaginero no sólo es dolorosa para el mundo cofrade de su ciudad natal o de Córdoba sino para toda Andalucía, dada su trayectoria a lo largo de la comunidad autónoma.

Si bien progresó de manera autodidacta, Luis Álvarez Duarte estableció su estilo tras recibir enseñanzas de otros escultores de primer nivel como Francisco Buiza. Además obtuvo formación en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla. Sus primeros pasos los dio ya con apenas 13 años, motivo por el que popularmente se le conocía como el Niño imaginero. Su consagración como autor sacro llegó en 1973, cuando culminó la talla de la Virgen de Guadalupe para la hermandad del Cachorro de la capital andaluza. Precisamente fue ese año cuando de sus gubias salió la que es considerada su obra cumbre para la Semana Santa de Córdoba. En efecto, es la de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, titular de la Expiración que fue coronada canónicamente el 31 de octubre de 1993.

Pero la Virgen custodiada en la Real Iglesia de San Pablo no es la única que regaló el imaginero sevillano a la Semana Santa de Córdoba. En 1975 realizó la talla de María Santísima de la Soledad, titular de la corporación a la que da nombre y radicada en Santiago Apóstol, y dos años después completó la hechura de Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad para la hermandad del Santo Sepulcro. De esta forma se posicionó como autor referencial en la jornada del Viernes Santo en la ciudad. Ya en 1980 entregó otra talla de no menor importancia. Se trata de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos, que durante años protagonizó las salidas de su cofradía, la Sangre, cuando ésta realizaba su estación de penitencia desde el Císter.

La imagen de Nuestra Señora Reina de los Ángeles es en forma alguna el nexo en común más claro entre Luis Álvarez Duarte y fray Ricardo de Córdoba, la otra gran pérdida para las hermandades cordobesas este año. Cabe recordar que el religioso, figura fundamental de la Semana Santa de la ciudad, murió en mayo tras un problema cardíaco que le mantuvo durante días en la UCI del hospital Reina Sofía. El capuchino fue promotor artístico -y no sólo eso- de diferentes cofradías de la capital, entre ellas precisamente la Sangre. Pero el sello del imaginero sevillano en torno a la Mezquita Catedral no acabó ahí. También en 1980 salió de sus gubias María Santísima de la Encarnación, titular del Amor.

Gran valor no sólo artístico sino emocional tiene la talla mariana para la corporación de Jesús Divino Obrero. La Virgen de la Encarnación fue la primera en Andalucía -y a nivel nacional- en ser portada por una cuadrilla formada únicamente por mujeres. Luis Álvarez Duarte también dejó legado artístico y sentimental en la parroquia de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad) con el Santísimo Cristo de la Providencia, que curiosamente este año realizó su primera salida sobre paso con motivo del Vía Crucis del Viernes de Dolores.

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