Facua se persona como acusación popular en el caso del cotillón de La Rambla

Afectados por el cotillón de La Rambla protestan en Córdoba antes de acudir a Facua para pedir asesoramiento | ÁLEX GALLEGOS

Facua Córdoba se ha personado como acusación popular por un presunto delito de estafa en el caso del cotillón celebrado en el Hotel Atalaya del municipio de La Rambla, para actuar en representación de los intereses generales de los consumidores.

Según informa en una nota, el procedimiento está abierto contra la empresa Eventos Color Sur SL, organizadora de la fiesta de fin de año. El pasado 1 de marzo Facua Córdoba pidió al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Montilla la personación en el procedimiento abierto contra esta empresa organizadora del cotillón.

Ahora, este juzgado ha dado como personada en el asunto judicial a la asociación. El letrado del equipo jurídico de Facua, Rafael Juan Carreño, será quien lleve la dirección jurídica.

Denuncias ante la Junta de Andalucía

Tras la denuncia de Facua Córdoba contra la organizadora ante la delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía el pasado enero, el Servicio de Juegos y Espectáculos Públicos inició un procedimiento sancionador por la presunta comisión de una infracción muy grave, tipificada en la Ley 13/1999, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de Andalucía al “haberse excedido presuntamente el aforo permitido, con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas que participaron en el evento”. La cuantía de la sanción aplicable a este tipo de infracciones oscila entre los 30.050 y los 601.012 euros.

Facua Córdoba señaló también en su denuncia, entre otras irregularidades, los incumplimientos en los horarios de los autobuses de hasta dos horas en los puntos de recogida hacia el lugar de la celebración de la fiesta. Es más, algunos vehículos ni tan siquiera llegaron a recoger a las personas por lo que no pudieron ir a la fiesta que ya tenían pagada.

La asociación criticó además las trabas de la organización a la hora de entregar las hojas de reclamaciones a los asistentes, quienes después de muchas peripecias, y ya que nadie sabía dónde estaba la persona encargada de entregar las mismas, sólo algunos pudieron interponerlas.

La organizadora colocó a los usuarios en una cola para entregárselas y debido a la cantidad de personas que había y a la espera que tenían que sufrir, muchos tuvieron que marcharse sin poder hacerlo debido a que el autobús de regreso a sus lugares de origen les dejaba en tierra.

Etiquetas
stats