Los expertos ven los daños en Ategua como “irrecuperables”

Agentes de la Policía autonómica en la zona arrasada por un arado en Ategua
Los equipos de la Junta emprenden la ardua tarea de evaluar económicamente los destrozos causados por un arado en el yacimiento arqueológico

Los destrozos en el yacimiento arqueológico de Ategua “son irrecuperables”. Así lo han confirmado diversas fuentes consultadas por este periódico. El paso de un arado y el posterior allanamiento del terreno se llevó por delante los restos de una villa romana y una necrópolis. La finca se encuentra fuera del área gestionada por la Junta, que declara el yacimiento de Ategua -con restos desde la prehistoria al medievo- como Bien de Interés Cultural. Los destrozos se han producido en la parcela 8 del polígono 49 del parcelario catastral de fincas rústicas del término municipal de Córdoba.

A los técnicos les queda una tarea ardua: evaluar el coste económico del paso del arado mecánico por ese área del yacimiento. No va a ser tarea fácil por el grado de deterioro y el desplazamiento del conjunto de piezas, lo que dificulta la identificación y evaluación. Los destrozos han sido calificados por los expertos como monumentales. Los surcos del arado de entre 70 y 80 centímetros de profundidad afloraron piezas de calcarenita, fragmentos de tejas romanas, numerosos fragmentos de ladrillos romanos y un ladrillo circular romano, correspondiente a un fuste de columna.

La Policía Nacional adscrita a la Junta de Andalucía ha abierto una investigación. Fuentes expertas señalan que ahora mismo se está buscando al dueño de la finca para que dé explicaciones de lo ocurrido. Tampoco es fácil, ya que el complejo de fincas que rodean a Ategua tiene un complejo reflejo en el Catastro. Una vez que se localice al propietario no se descarta presentar una denuncia judicial por los daños ocasionados.

El complejo arqueológico de Ategua es de una enorme extensión. La Junta es responsable de al menos 20 hectáreas, pero su tamaño real se calcula que es muy superior y estas áreas ajenas al control autonómico son propiedad de los dueños de las fincas. Y es en ese espacio privado donde se ha producido el último destrozo.

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