Un escudo protector ante la procesionaria que viene

Fertinyect y Agrocor, empresas cordobesas líderes en el sector | ÁLEX GALLEGOS

Se suele decir que la mejor defensa es un buen ataque. Y no solo hablando de fútbol. "La procesionaria del pino es una plaga recurrente, de todos los años. El periodo de sequía ha alterado los plazos temporales y es esencial extremar las medidas para que en la próxima primavera no proliferen las alergias provocadas por las orugas, con especial riesgo para niños o animales domésticos", explica Juan Barbado, presidente de la firma cordobesa Fertinyect. Hay que protegerse en el momento justo. Y ese momento es ahora.

Para combatir la plaga de la procesionaria del pino existe un arma netamente cordobesa. Los dispositivos Ynject, desarrollados en la Universidad de Córdoba y exportados a más de cincuenta países, consiguen con una gran simplicidad -pueden ser utilizados por cualquier persona, sin necesidad de equipo de protección- aplicarse directamente al sistema vascular del árbol, multiplicando la eficacia del producto. "Lo que haces es potenciar lo positivo de los fitosanitarios, reduciendo por completo la parte negativa que tienen, que es de impacto sobre la salud y el medio ambiente. El potencial de llegada que tiene el tratamiento es mucho mayor que si se aplica de otra manera", explica Barbado.

Las peculiaridades del clima en este año hacen que ya hayan saltado las alarmas. "Las temperaturas que nos hemos encontrado y la enorme sequía han hecho que no se haya reducido el número de larvas de oruga en la tierra. De hecho, ya están encontrándose los bolsones en una cantidad mucho mayor. Debido a eso, como nos hemos metido en el frío antes que otros años, la plaga adquiere unas características especiales", indica Barbado, quien matiza que "normalmente los tratamientos se hacen entre octubre y diciembre, pero este año se extienden hasta enero y febrero. Se trata de evitar que baje la mayor cantidad posible de orugas".

Las orugas de las procesionarias, con su cuerpo cubierto de largos pelos, resultan peligrosas ya que son urticantes. No es necesario el contacto directo, pues cuando se sienten amenazadas pueden lanzar sus pelos sedosos al aire generando irritaciones y alergias a personas y animales. Los meses de enero y febrero van a ser claves. Una vez que se ha formado el bolsón, están más protegidas y la mejor manera de garantizar que se eliminan es inyectando el insecticida a través del tronco, circulando a través de la savia para atacar directamente a la larva.

Se trata, realmente, de un sistema de vacunación de los pinos para evitar que enfermen y, sobre todo, que la procesionaria no derive en procesos alérgicos para quienes se acercan a ella. El procedimiento consiste en inyectarle el insecticida o sustancia fitosanitaria para que el tronco lo distribuya hasta las acículas (hojas del pino), donde actuará de modo directo contra las larvas. El dispositivo de inyección consta de un tubo de plástico que se inserta en unos agujeros practicados con un taladro en el tronco y de una botella presurizada, en cuyo interior lleva una base de agua y otra nutritiva. A esa botella se le incorpora el fitosanitario o plaguicida que requiera el árbol para eliminar la plaga.

"Lo puede realizar cualquiera, es sencillo. El producto tiene un formato profesional, para jardineros, y otro doméstico para que cualquier persona pueda usarlo en su casa y arreglar su problema. La línea doméstica viene con sus botellas, conector, jeringa, instrucciones... Con unas herramientas básicas, este procedimiento innovador está al alcance de cualquier persona", indica Alberto Lozoya, ingeniero técnico agrícola de Agrocor, firma cordobesa con más de 25 años de experiencia en el sector y que comercializa este sistema. La empresa cuenta con sedes en los polígonos industriales de La Torrecilla y Las Quemadas, además de la Avenida Medina Azahara y el polígono industrial Los Santos en Lucena. Lozoya insiste en que "el producto se aprovecha al cien por cien", ya que "va directamente al árbol, que lo distribuye hasta llegar a las acículas, donde las larvas se alimentan y mueren". Este tratamiento alternativo de endoterapia es, además, ecológico y sostenible puesto que evita la pulverización indiscriminada de productos químicos contaminantes.

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