La más entrañable Pasión

Procesión del colegio Trinidad | TONI BLANCO

Es Viernes de Dolores. Día en el que, como el primer viernes de marzo, la religiosidad popular desborda en la ciudad. Decenas de actos cultuales tienen lugar a lo largo de la jornada, si bien el escenario principal es, cada año, la iglesia hospital de San Jacinto. En dicho templo se cuentan por centenares, incluso algún que otro millar, las personas que acuden a venerar a Nuestra Señora de los Dolores. Pero éste también es día de ilusión de la mano de los colegios concertados o de carácter religioso de Córdoba. Al igual que sucediera el Jueves de Pasión, los centros educativos Trinidad y Sagrada Familia, popularmente conocido como de las Francesas, llevaron a cabo sus desfiles procesionales.

La particular estación de diferentes escuelas es ya una tradición en la ciudad. Sobre todo de la mano de la que cada año efectúa la de Santa María de Guadalupe -o de los Franciscanos- en la tarde del Domingo de Pasión -previo al Domingo de Ramos-. Con ésta colabora la hermandad de la Soledad, como con otras participan otras cofradías de Córdoba. También formaciones musicales actúan en las especiales procesiones que se desarrollan en distintos puntos en las vísperas de la Semana Santa.

Este viernes, que lo es de gran devoción en Capuchinos ante la Señora de Córdoba, celebró su Semana Santa Chiquita el colegio Trinidad, adscrito a la Fundación Santos Mártires. Este centro educativo conformó un amplio cortejo que abrió una cruz de guía tras la cual fueron niños y niñas con vestimenta de hebreo y algunos atributos. Estos últimos elementos se dieron, en otras formas, a lo largo de la comitiva, que contó con un total de seis pasos. La Borriquita inició el capítulo de imágenes, que continuaron un pequeño Jesús Nazareno, una Dolorosa bajo palio, un Crucificado que fuer portado a modo de Vía Crucis, una Virgen réplica de Nuestra Señora de los Dolores y un Cristo de la Expiración.

La última de las tallas en la procesión del colegio Trinidad gozó de una estética muy simbólica. No en vano, la Cruz era, y es, la simulación de un árbol. En concreto, el de la Vida. Además, la imagen desfiló en un paso de tonalidad muy oscura. De esta forma, se reflejaba la hora de las tinieblas por la Muerte de Jesús. Lo más importante fue que los pequeños disfrutaron de una jornada especial, en la que demostraron con sus sonrisas que la cantera de la Semana Santa cordobesa está plena de vida.

Síntomas de vitalidad cofrade es lo que ofreció un año más el colegio Sagrada Familia, que popularmente es conocido como de las Francesas. Este centro educativo también realizó en la mañana de este Viernes de Dolores su ya tradicional procesión. Lo hizo con alumnos de todas las edades. Todos ellos dieron forma a un cortejo con hermanos de luz o mantillas. Los estudiantes mayores fueron los encargados de portar los dos pasos de este desfile. El primero representó, como sucediera sin ir más lejos el año pasado, el misterio de la Sentencia de Jesús. En el segundo marchó la Virgen de los Remedios, cedida para la ocasión por la Basílica Menor de San Pedro, de la que es vecina la escuela.

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