Los empresarios de la noche no ven viable abrir con las actuales condiciones

Imagen de archivo de Bambú Club | FACEBOOK

Habrá que esperar. La entrada de Córdoba en fase 3 no va a venir acompañada de la vuelta de los locales de ocio nocturno. Hay cuórum entre los empresarios de la noche: no es viable abrir las salas y clubs con las actuales condiciones. Y, lo más importante, va a ser muy difícil que el circuito se recupere del duro golpe.

Según el último decreto, publicado el sábado, este tipo de negocio puede abrir desde este lunes siempre que no se supere un tercio de su aforo y sin que la pista de baile tenga vida. Dan, eso sí, la posibilidad de que este espacio se utilice para instalar mesas o agrupaciones de mesas. Pero nada de perreo, ni guitarrazos ni bailar con los ojos cerrados.

“Ahora mismo, con las medidas que se plantean, no compensa. Pero no es ya que no compense económicamente, es que ¿quién va a querer ir a una discoteca sin poder bailar o con mascarilla?”, se pregunta Manuel Luque, uno de los propietarios de la sala Bambú Club. Luque reconoce que él y sus socios han estudiado bien la situación, y que incluso comprenden las medidas “brutales” tomadas por el Gobierno ante la emergencia sanitaria. Aunque claro, ellos están vendidos.

Paco Jiménez, director comercial de Grupo Sojo, agradecería una normativa más laxa o que, por lo menos, no se modificara cada dos días. Reconoce que ellos pensaban que podrían haber abierto Sojo Ribera la semana pasada, pero finalmente no pudieron. Ahora esta semana tienen que estudiar bien cómo y cuándo podrán hacerlo.

Jiménez remarca que el Sojo de la Ribera es un espacio muy grande y que cumple perfectamente la normativa de limpieza y espacio. Ahora, cuando se le menciona lo de no bailar, bromea: “Habrá que bailar sentados”. “Nosotros vamos a esperar a hacer las cosas bien. Los conciertos, evidentemente, se han paralizado. Música queremos poner, pero claro, si nos dicen que no se puede bailar, pues hay que estudiar los horarios, cuándo compensa abrir y de qué manera”, señala el director comercial de un grupo que también cuenta con otros espacios similares como el Horno de San Luis, Confusion Club y Sojo Mercado.

“No te imaginas a gente estando sentada de copas y de fiesta hasta las 6:00

En la misma situación están en Góngora Gran Café, cuyos propietarios estaban reunidos este lunes decidiendo los pasos a dar con la entrada en fase 3, sin haber podido hablar con este periódico. También en Long Rock. Allí atiende al teléfono Sandra, que explica que el decreto del sábado, que permitía la apertura en fase 3, les cogió por sorpresa, cuando ya tenían hecho el cuerpo a que iban a abrir en la nueva normalidad.

Así que este lunes han estado en el club acomodando el mobiliario y midiendo el espacio por si finalmente deciden abrir este viernes, lo cual no está claro todavía. “Va a depender de lo que diga mañana el presidente. El último decreto es raro, porque no te imaginas a gente estando sentada de copas y de fiesta hasta las 6:00. Aunque es cierto que nosotros en Long Rock hemos tenido siempre público de mesas”, explica Sandra, que advierte de que, si deciden abrir, será “en el último momento”.

Hay más salas de fiesta en Córdoba cuyo futuro está en el aire y sin horizonte de apertura. Sala Hangar, Babilonia, Sala M100 o Platinium Club son otros casos de espacios que cuentan con licencia para abrir hasta las 6:00 de la mañana con música. Ninguno de ellos ha anunciado aún su reapertura. A Sandra, a Paco y a Manuel les parece normal.

“Es que con las actuales condiciones la gente igual prefiere irse a una terraza. Si te digo la verdad, nosotros no estamos esperando a llegar a una fase. Nosotros estamos esperando una vacuna. Y mientras llega, prefiero tener la discoteca cerrada tres meses y a abrir con seguridad al 100%, porque solo así el cliente va a querer venir a disfrutar”, explica Manuel Luque, de Bambú.

Sandra, de Long Rock, se queda con lo positivo. “La apertura está cada vez más cerca y eso es bueno”, dice al respecto. Paco Jiménez, de Grupo Sojo cree que es tiempo para reinventarse, lo cual, para él, tiene un puntito “apasionante”.

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