'Dorcas', confección solidaria contra la exclusión social

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El nombre de Dorcas aparece en el Nuevo Testamento como un personaje que cosía para los pobres. Y es precisamente ese nombre y su significado, con el que ha nacido un nuevo proyecto de Cáritas en Córdoba, dentro de su labor de inserción laboral y social. Se trata de una idea que nació primero como taller ocupacional y que, actualmente, da empleo a cuatro personas: cuatro mujeres que se encontraban en riesgo de exclusión social y que ahora trabajan realizando tareas de confección y de arreglos de costura.

Los inicios de esta actividad han tenido lugar en el pasado 2017 en las instalaciones de Cáritas en el polígono de Las Quemadillas, pero la buena acogida que ha tenido en su puesta en funcionamiento este taller de confección hace que ya preparen para finales de este mes de enero su mudanza al centro de la ciudad. Será en la calle Pérez de Castro, en la sede social de Cáritas, donde actualmente acondicionan un espacio específico para ello y donde tendrán una mejor ubicación para la clientela de la ciudad que realiza sus encargos, según explica a este medio el responsable de Empleo y Formación en Cáritas, José Repiso.

Se trata de una iniciativa que nace amparada por Solemcor, la empresa de inserción laboral de Cáritas, y donde se ha formado en un primer momento a las empleadas que ahora tienen su puesto de trabajo en este taller de confección. Los promotores de esta idea buscaron un sector como el textil donde encontrar cierta demanda que pudiera hacer viable la iniciativa y, después de unos meses como taller ocupacional, Dorcas se abre ya como una de las actividades con las que Cáritas emplea a personas de colectivos en riesgo de exclusión social.

En su camino, Dorcas encontró una ayuda en forma de subvención del grupo Inditex –la firma internacional de confección de Amancio Ortega- y, ahora, las empleadas de este taller de Cáritas ya trabajan haciendo sus encargos para clientes particulares y empresas.

Las creaciones a las que en estos meses han dedicado su labor van desde ropa de casa como enagüillas o colchas, a prendas como los bañadores de caballero que hicieron este verano pasado. Y, desde luego, al taller llega también mucho trabajo en forma de arreglos de costura de prendas que trae la clientela.

“Dándonos trabajo nos están ayudando”, señala Repiso, para incidir en la repercusión positiva de encargar en este taller la confección o arreglos de prensas porque, al fin y al cabo, esta iniciativa viene a cubrir la necesidad de buscar una salida laboral a las personas más desfavorecidas que se encuentran sin trabajo y, a veces, en la cuneta a la que muchas veces no mira la sociedad.

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