La discusión como una de las bellas artes

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La Universidad de Córdoba, en colaboración con la empresa Con Acento, organiza el torneo 'Jóvenes promesas' de debate entre estudiantes de Bachillerato

"Es curioso, pero la mayoría de la gente sale del colegio, el instituto o la universidad, sin haber hablado". Pilo Martín no deja de sorprenderse al decirlo, pero sabe que esta ha sido una verdad durante décadas y que sigue siéndolo. Por eso hace siete años emprendió una aventura con unos cuantos socios. Montaron la empresa Con Acento (www.conacento.org) para promover el uso de la oratoria, la argumentación y el discurso como herramientas para todo tipo de fines, desde empresariales a políticos y, sobre todo, educativos. En ese marco, han organizado en colaboración con el Aula de Debate de la Universidad de Córdoba el torneo Jóvenes promesas que reúne a 45 alumnos de Primero y Segundo de Bachillerato de nueve institutos de Córdoba. Al menos tres de los mejores centros acudirán a la siguiente fase regional del torneo.

"Los debates son grandes herramientas educativas porque suponen una motivación para los alumnos. Tienen que documentarse, estudiar y empaparse de temas para defenderlos o rebatirlos en público, argumentando y usando la palabra", continúa Martín. Con algo tan fácil como hablar se rompe una cadena de potenciales problemas que pueden llegar hasta la edad adulta. "Mucha gente, por no haber hablado en público defendiendo o exponiendo una idea, ha tenido miedo de emprender iniciativas personales. Todo, por no saber explicarse. Por eso, con algo tan sencillo como hablar, se pueden cambiar muchas cosas", continúa este miembro de Con Acento.

En las escuelas anglosajonas o francesas el debate forma parte del día a día de la enseñanza. Desde muy pequeños, los alumnos tienen que exponer públicamente y discutir diferentes puntos de vista sobre distintos aspectos de las materias. "Casi todas tienen cabida, hemos llegado a montar debates sobre Física. El problema en España es que, desde el franquismo se ha tenido miedo de discutir pues se identifica la discusión con el enfrentamiento. Nosotros demostramos que la discusión constructiva existe y que se puede avanzar por medio de la confrontación de ideas", argumenta Martín.

Mientras habla, chavales trajeados entran y salen del salón Mozárabe del Rectorado. Allí se realiza parte del torneo. Los debates son muy dinámicos y ágiles, con un tiempo límite para cada exposición de tres minutos. Un jurado toma notas. Alguno de esos centros seguirán compitiendo en Andalucía. "En Córdoba empieza a haber tradición y el nivel es muy alto, hay que reconocerlo", termina Martín.

El nivel es tan alto que el equipo de la Universidad de Córdoba quedó subcampeón del mundo de debate en el Campeonato Mundial de Debate en Español celebrado este año en México. El equipo, formado por Jorge Lucena Pérez y Gonzalo Herreros Moya, compitió contra las universidades más importantes del mundo de habla hispana y llegaron a la final. Ambos estudiantes quedaron también finalistas del torneo en el apartado de mejores oradores, siendo el único equipo que tuvo a sus dos miembros en esta final.

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