Diagnóstico precoz de cáncer de mama, garantía de vida

.
Dos décadas de revisiones periódicas a población de riesgo han disminuido la mortalidad por tumores de pecho en mujeres

En la historia del tratamiento de cáncer hay personas que han aportado mucho a través del descubrimientos de fármacos y terapias. En una segunda época fueron los gobiernos de los países y las propias sociedades en su conjunto los que tomaron el testigo en políticas de prevención tales como atacar al tabaco o emprender campañas de detección precoz de tumores. "Yo creo que ahora es el momento del compromiso personal. Ya no va a ser solo la sociedad la que va a poner los medios para garantizar la salud, sino que vamos a tener que ser nosotros individualmente los que tendremos que hacerlo con responsabilidad: acudir a hacernos las mamografías, las colonoscopias, llevar una dieta sana, hacer ejercicio... Esa será la tercera revolución en la guerra contra el cáncer".

Quien habla es uno de los protagonistas de esta lucha silenciosa. El doctor Juan de la Haba, médico oncólogo en el hospital de Reina Sofía, en Córdoba, que lleva años trabajando con mujeres que sufren cáncer de mama. El médico defiende los resultados de las técnicas de diagnóstico precoz que se llevan realizando desde hace dos décadas en Andalucía. "Este programa está salvando vidas. Desde el momento en el que lo iniciamos, empezamos a ver un tipo de pacientes que antes aparecía con poca frecuencia: mujeres con tumores pequeños, por debajo de dos centímetros; y mujeres sin afectación ganglionar axilar. Eso implica un índice de supervivencia mucho mayor", zanja.

Es así de simple. Cuanto antes se detecta un tumor, más fácil es tratarlo y mayores posibilidades existen de superarlo. Gracias a ese diagnóstico precoz es posible no sólo conservar la mama sino que además, en muchas ocasiones, ni siquiera es necesario administrar tratamientos como quimioterapia o radioterapia, que son muy agresivos y comportan muchísima toxicidad.

Buena parte del éxito del diagnóstico precoz del cáncer de mama ha sido ese boca a boca de las pacientes contando sus propias experiencias. "Cuando se explican unas a otras lo bueno que es hacerse una mamografía y que gracias a ellas se vio un nódulo a tiempo y no ha ido a más, se está concienciando mucho a la gente", prosigue el doctor De la Haba.

Para una mujer sin antecedentes familiares de cáncer de mama ni de ovarios, una edad buena para empezar las revisiones bianuales es entre los 50 y los 69 años. "Aunque haya mujeres que con una periodicidad anual se están haciendo mamografías, no es necesario hacérselas cada año salvo que haya algún hallazgo que nos haga pensar que es necesario un seguimiento más estrecho", prosigue el facultativo. ¿Y hasta qué edad? "Marcamos una edad límite hacia los 70 años a partir de la cual un programa de diagnóstico precoz poblacional no ha mostrado beneficios. Eso no significa que una señora con 70 años no se deba de hacer una mamografía, lo que ocurre es que seguramente no tendrá cabida dentro de un programa de diagnóstico precoz", explica.

Y las nuevas generaciones de mujeres, ¿han asumido la necesidad de hacer revisiones periódicas que sí tienen sus madres y hermanas mayores? De la Haba considera que la generación que está ahora mismo entre los 45 y los 65 años ha dejado el listón muy alto, pues ha tenido un compromiso social muy claro con el cáncer de mama. "No sería capaz de decir ahora mismo cómo es la generación que viene, pero tal vez tengamos que incidir en ellos un poco más porque se han metido en la vorágine del mundo moderno sin tiempo para nada y en el que hacerse una mamografía regularmente a veces queda en un segundo plano".

Etiquetas
stats