Denuncian la instalación de un palomar irregular en pleno Barrio de San Lorenzo

Fachada de la casa de San Lorenzo que se ha convertido en un palomar | CORDÓPOLIS

Los vecinos de San Lorenzo han acudido a la Jefatura de Policía Local y las Delegaciones de Agricultura, Salud y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para cercionarse de que las quejas vecinales que se vienen sucediendo desde hace meses en la calle Montero son ciertas y el olor y el ruido que sale de la casa verde ubicada en el número 38 es efectivamente un palomar.

Un simple paseo junto a la fachada deja poco lugar a dudas: El gorjeo que sale desde la oscuridad de la ventana, la oscuridad absoluta que rompeuna luz artificial, y el olor a ave de granja da la bienvenida al viandante que pasa por la acera y repara en una casa de dos plantas de color verde, y que parece abandonada. El presidente de la Asociación de Vecinos San Lorenzo Existe, Manuel Ortega, confirma el “abandono” del inmueble y el estado “ruinoso” del mismo.

Es lo que ha sabido tras dirigirse a los vecinos colindantes y a la Policía Local de Córdoba, que, según detalla, ha iniciado ya “un expediente de denuncia” hacia el propietario de la vivienda, que podría tener “entre 60 y 70 palomos grandes, y numerosos pichones” repartidos por toda la casa. Según Ortega, el propietario habría convertido un inmueble de uso residencial “en una explotación ganadera avícola”. “Es como si tuviera una granja de cochinos en la Calle Montero”, señalan los vecinos, según el presidente.

Desde la asociación se han dirigido también a la Junta de Andalucía en dos escritos. En el primero le informan de la posibilidad de que se haya instalado un “criadero de aves” en un núcleo urbano, “con la consiguiente molestia para los vecinos”, dado que “no se realizan las labores de higiene necesarias” y “al entender que pudiera no disponerse de los permisos obligatorios para la actividad que se denuncia”. En el texto concretan dicha actividad como “núcleo zoológico”.

La respuesta, según Ortega, la reciben el 24 de julio. La Junta comunica “que no consta la existencia” de este palomar. En ese momento, los vecinos interponen un nuevo escrito en el que solicitan una reunión con el delegado de Agricultra, pues consideran que “la información no concuerda con el mantenimiento de la actividad”. Además, en el segundo escrito, alertan de que esta actividad está “afectando a las personas que viven en las viviendas colindantes” con “cuadros de patologías que se ven agravadas”.

Desde la asociación vecinal están preocupados pues, a pesar de las quejas, el propietario de la vivienda viene asegurando a sus vecinos que tiene “los papeles en regla” y que “su actividad es legal”, según el relato de Ortega, quien recuerda que ello ocurre a pesar de que “la normativa es taxativa”. “La ley dice que los residuos que pueda generar una explotación ganadera tienen que ser tratados a más de 500 metros de un núcleo urbano”, apostilla sobre una vivienda que tiene una tienda de comestibles a menos de tres metros.

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