El debate del aceite de palma llega a los supermercados cordobeses

Un gran supermercado | PIXABAY

Desde hace años la presencia del aceite de palma en los alimentos, sobre todo industriales, ha sido polémico por cómo el cultivo de esta grasa afecta negativamente al medio ambiente. Pero ha sido desde que se ha generalizado su uso y se han subrayado los nocivos efectos para la salud (subida de colesterol y afecciones cardiovasculares), cuando el debate ha llegado a las grandes superficies de venta. Esta semana, Mercadona ha anunciado que su principal proveedor de bollería, Siro, tiene la intención de eliminar esta grasa de sus productos. En Córdoba, la principal cadena local de supermercados, Deza, apuesta por dar alternativas para que sus clientes elijan entre productos con o sin aceite de palma.

En Mercadona han declinado hacer comentarios sobre el futuro del aceite de palma en sus productos, avanza Voz Populi. De hecho, se considera que es un problema que atañe más a la industria alimentaria que a ellos, miembros del sector de la distribución y venta. Mercadona no concreta las referencias que le fabrica Siro y que podrían incluir aceite de palma. Algunas, como el Muesli Hacendado, han tenido gran éxito comercial e incluso fueron destacadas por el presidente de la cadena, Juan Roig, en su rueda de prensa anual. Mientras, otras grandes superficies como Eroski han declinado también poner fecha a una eliminación del componente, alegando que no es el único elemento nocivo en la alimentación industrial.

¿Y qué ocurre con los supermercados de Córdoba y su principal cadena local? “Deza se plantea ofrecer al cliente alternativas. Pero dado que no ha habido orden de retirada por parte de las autoridades sanitarias, es el cliente quien debe decidir qué comprar”, explica un portavoz de la empresa. Por ejemplo, la cadena ofrece varias cremas de cacao en sus establecimientos que no contienen aceite de palma. “Mercadona, en cambio, acaba de sacar una crema de cacao tipo Nutella que contiene aceite de palma”, destacan. En Deza sostienen que el gigante valenciano Mercadona “sólo va a sustituir la palma en aquellos productos que se pueda técnicamente y lo mantendrá en el resto”.

Deza tiene claro que la tarea de retirar el aceite de palma no es nada fácil por lo generalizado de su uso. Según Greenpeace, cada europeo consume una media de unos 60 kilos por año de aceite de palma y España es el tercer país europeo en consumo. Detrás de su enorme demanda internacional están grandes y conocidas marcas del mundo de la alimentación (desde sopas a chocolates, pasando por bollería y conservas), la cosmética (champús, jabones, detergentes) o algunos productos que se venden como biocarburantes.

Con estos datos, ¿es realista plantearse la supresión de esta grasa a corto plazo? “Según los fabricantes que hemos consultado, en algunos casos y a dia de hoy, no es posible”, zanja Deza. Aún así, la cadena de alimentación cordobesa deja la puerta abierta a sustituir esta grasa por otros ingredientes. Aunque advierten: “Éstos son mucho más caros, como el girasol, afectando a la textura de los productos, a la consistencia, a la caducidad, al sabor (que varía por completo) y, evidentemente, al precio”.

Otro aspecto que los responsables de la cadena destacan es que “no se deben generar alarmas”. En este sentido, recuerdan que a habido casos, en los que se puso en cuestión el consumo de aceite de oliva y pescado azul; o se dijo que los embutidos eran cancerígenos. “En ninguno de estos casos hubo orden de restricción por parte de las autoridades sanitarias”, termina el portavoz de la compañía.

Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo aprobó en abirl, con 640 votos a favor, 18 en contra y 28 abstenciones, un informe que identifica el aceite de palma como una de las principales causas de deforestación, abogando por su eliminación de los biocarburantes para 2020. El documento insta a la Unión Europea a tomar un papel más activo en la limitación de estas prácticas, creando un plan de acción concreto, evitando cualquier respaldo a prácticas perjudiciales y solicitando el apoyo a los países en desarrollo para que puedan garantizar la defensa de sus hábitats naturales y las comunidades que las habitan.

Greenpeace lleva años denunciando la deforestación relacionada con el cultivo de palma aceitera. Solo Indonesia, uno de los principales países productores, ha perdido ya una superficie comparable a dos veces la extensión de Alemania. En una investigación de Greenpeace publicada en noviembre de 2015, propuso al sector privado del aceite de palma la elaboración de un plan de prevención de incendios que incluía la restauración y protección de las turberas ricas en carbono y el cese inmediato de la deforestación. En apoyo de estas demandas, más de 250.000 ciudadanos de todo el mundo pidieron al presidente de Indonesia que no siguiera permitiendo que las industrias papelera y del aceite de palma continuaran quemando los bosques.

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