Córdoba retrocede en sus datos de contagios a los peores días del estado de alarma

Una prueba de Covid-19 | ÁLEX GALLEGOS

“Parece marzo”. Sin ánimo de alarma, esta es una de las frases que más se está escuchando en las últimas semanas entre quienes siguen a diario los datos de contagios epidemiológicos que cuelga la Consejería de Salud y Familias en la web del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

Hay que precisar de que la analogía responde exclusivamente al número de casos o contagios detectados por PCR. En este ámbito, el último parte facilitado por la Junta de Andalucía, que muestra 70 contagios en la provincia en 24 horas -el martes 18 de agosto-, ofrece una cantidad que no se veía desde los peores días del estado de alarma.

Concretamente, la primera vez que se superó la barrera de los 70 casos de coronavirus en la provincia fue el día 30 de marzo. Aquel lunes fueron 99 los contagios que notificó el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Junta de Andalucía. Hacía 20 días exactos desde que se había detectado el primer caso de Covid-19 en Córdoba y, durante la siguiente semana, las estadísticas marcaron el máximo desde que comenzó la pandemia.

Contando con aquel día, la barrera de los 70 contagios en 24 horas solo se ha superado hasta el momento seis veces más. Todas ellas entre el 30 de marzo y el 6 de abril. El techo fue el 4 de abril, con 110 casos. El 6 de abril fueron 72 los contagios. A partir de ese día, la caída en el número de positivos por PCR fue muy pronunciada. Claro que para entonces llevábamos tres semanas confinados y con la movilidad restringida.

¿Y ahora? Ahora, lo más importante es saber que se conoce mejor la enfermedad. En marzo y abril, por cada contagiado había otros diez que se escapaban al rastreo, según muchas estadísticas. Tres meses después, los epidemiólogos trabajan a destajo para cercar al Covid-19 allí donde salta un caso y es ese trabajo, y no otra cosa, lo que hace que las estadísticas que se están dando estas semanas parezcan más grandilocuentes de lo que en realidad son.

Mientras tanto, el personal sanitario hoy tiene protocolos a los que agarrarse cuando se detecta un paciente de coronavirus. Aunque estos protocolos no siempre cuentan con la comprensión de la sociedad. Una sociedad que, al mismo tiempo, está en movimiento y en la que hay menos miedo al virus. La paradoja es que, con más casos detectados que el 10 de marzo, el miedo hoy es mucho menor.

A ello contribuye sin duda que, por el momento, el número de hospitalizaciones no está siendo similar al que había en marzo-abril. En el peor momento de la pandemia, en Córdoba hubo ingresos diarios por encima de los 25 pacientes. En este ámbito, las seis últimas hospitalizaciones en 48 horas, que elevan a 17 los pacientes ingresados por Covid-19 (2 de ellos en UCI), están lejos de aquellas cifras. No obstante, a nadie se le escapa que en agosto nunca hay la misma presión hospitalaria que en marzo o abril, haya o no haya coronavirus.

Por su parte, las autoridades andaluzas, que tienen el mando desde finales de junio, han ido dando pasos para evitar que aumente la cadena de contagios. La mascarilla hoy es obligatoria en todo el territorio andaluz. En lo peor de la pandemia no lo era. Claro que entonces estaban muy limitados los movimientos y ahora no lo están.

El alcalde de Córdoba, José María Bellido, reconocía el pasado domingo que en esta pandemia “se va aprendiendo sobre la marcha”. Lo hacía exculpando la falta de determinación del Gobierno Andaluz a la hora de clausurar espacios como las discotecas, que han concentrado una buena parte de los contagios registrados en Andalucía, y en Córdoba capital también, tras el estado de alarma.

Como ocurrió en marzo, las medidas tomadas en los últimos días deberían tener reflejo dentro de unas semanas. Hasta entonces, es muy posible que los datos de contagios sigan incrementándose, al igual que los ingresos por Covid-19 en los hospitales. Lo que ha cambiado es que, esta vez, nadie podrá alegar que el virus o la situación son desconocidos.

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