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Córdoba afronta desde este jueves tres días con máximas apuntando a más de 45 °C

Altas temperaturas del verano de Córdoba.

Carlos Puentes

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Córdoba empezaba el primer día de agosto en aviso naranja por altas temperaturas y bajo un aviso especial de ola de calor emitido por la Agencia Estatal de Meteorología. Córdoba en pocas ocasiones perdona en episodios por calor y situaba a Montoro en el primer puesto de las máximas anuales peninsulares con un registro de 44.7 °C. Casi un grado por encima del umbral de aviso rojo por calor extremo. Unos 50 km al oeste, Córdoba aeropuerto veía alcanzar los 42.7 °C en la tarde más calurosa vivida hasta el momento, un registro casi dos grados por encima de la predicción fijada en 41 °C.

Un inicio de ola de calor que apunta maneras y cuya predicción sitúa a la tarde del próximo sábado como el día que posiblemente pase a la historia de los anales meteorológicos europeos. Tres tardes que van a dar que hablar y en el que las temperaturas máximas y mínimas pueden alcanzar registros de récord, por segundo año consecutivo.

Ascenso continuado de las temperaturas hasta el sábado

Antes de lo que pueda ocurrir la tarde del próximo sábado, todo el suroeste peninsular va a vivir una de esas experiencias cálidas que asombran en el mundo meteorológico. Desde ayer la consabida masa de aire norte-africano ha ido expandiéndose por el sur peninsular, y desde este jueves va a asentarse sobre la Península en una situación de absoluta estabilidad que favorecerá el recalentamiento de la misma en capas medias de la atmósfera. Así, la isoterma de +28 °C a 850 hPa (unos 1500 metros de altitud) se va a afianzar en altura con picos que podrán llegar a los +30 o +31 °C.

Una salvajada propia de zonas áridas subtropicales que en zonas bajas, de valles y hoyas puede acabar derivando en máximas muy por encima de los 45 °C. La clave, además del intenso calor en altura, la dará el viento, tanto por su intensidad como por su dirección. La escasa velocidad del mismo en las rachas previstas en las horas centrales del día, difícilmente superiores a 15 km/h, así como la componente dominante de los mismos, de este-noreste, facilitará el calentamiento superficial en áreas favorables al encajonamiento del aire.

Así, ya durante la tarde de este jueves 2 de agosto es previsible que se registren los 44 °C en amplias zonas de todo el valle del Guadalquivir, con picos que podrían alcanzar los 45 °C e incluso los 46 °C, y mínimas que podrían no descender de los 22 °C. Situación algo más llevadera en el resto de la provincia pero igualmente insoportable. Así, numerosos puntos tanto de Sierra Morena como de las Sierras Subbéticas verán superar los 40 °C, de acuerdo al aviso naranja decretado por AEMet, pero sin llegar a los extremos que podrán alcanzarse en el valle del Guadalquivir y la campiña cordobesa.

Un buen punto de partida para el viernes, cuando ya la asentada y recalentada masa de aire sobre territorio peninsular empiece a dejar registros por todo el suroeste que podrían pasar a la historia. Temperaturas que podrán alcanzar los 46 e incluso 47 °C por amplias zonas del interior de Portugal, y que del mismo modo podrían registrarse en puntos de las provincias de Badajoz, Huelva, Sevilla y Córdoba. Temperaturas extremas que durante la tarde del viernes pondrán ya en jaque los registros históricos de temperatura tanto para un mes de agosto como de carácter histórico en España y Portugal.

Un sábado que apunta a histórico

Será la jornada del sábado 4 de agosto cuando la ola de calor alcance su punto álgido. Esa tarde, muy posiblemente, los ojos del mundo meteorológico se fijen en lo que pueda ocurrir en el suroeste peninsular. En las numerosas salidas que ofrecen los modelos de predicción se han visto mapas de auténtico susto, y que en verdad son difíciles de creer. Que la península Ibérica registrase la marca de los 50 °C se ha convertido tradicionalmente en una suerte de unicornio invisible. Una marca que nos situaría en la primera división del calor, compartida con los tres grandes monstruos del calor planetario, a saber, el Valle de la Muerte en Estados Unidos, el desierto del Sáhara en territorio argelino, y la inalcanzable península Arábiga.

Si bien es cierto que va a ser improbable (por no decir imposible) alcanzar la cota de los 50 °C, algunos modelos han dibujado con insistencia marcas incluso por encima de esa barrera en el interior portugués. Una quimera que lejos de alcanzarse sí que sirve para hacerse una idea de los registros que pueden llegar a alcanzarse. Muy posiblemente, las sorpresas que depare el interior del Ribatejo y Alentejo portugués durante la tarde del sábado, lleven al 4 de agosto de 2018 como a una de las efemérides meteorológicas a nivel europeo, que tiene en la actualidad los cuestionables 48 °C de Atenas como máxima continental.

Temperaturas por tanto que podrían superar los 47 o 48 °C por el interior portugués, y que se hacen extensibles, en menor grado, a amplias zonas del resto del suroeste peninsular. Un supuesto que en el caso de Córdoba pondría en jaque el récord un mes de agosto fijado en los 46.2 °C, y quién sabe, si el reciente registro de máxima histórica del pasado año, la cifra a batir, 46.9 °C.

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