El confinamiento que acercó a la fauna y nos hizo saber que la estábamos molestando

Una pato en una azotea de la calle San Fernando.

“La gente que estaba lejos de la naturaleza, en la ciudad, ha estado viendo más especies de animales. Y ha caído en la cuenta de que los estábamos molestando”. Esa ha sido una de las principales enseñanzas y conclusiones del estudio práctico que han llevado a cabo durante el confinamiento los alumnos de Zoología Aplicada en el Grado de Biología de la Universidad de Córdoba, mientras la población estaba en casa y la fauna ha tomado el mando en espacios vedados para ellos cuando los ocupan las personas.

Con miles de personas confinadas en sus casas, con negocios, comercios y empresas cerradas a cal y canto durante varias semanas, con el mínimo de vehículos en la calle, la capital cordobesa se convirtió en un desierto de personas pero, a la vez, en un oasis inédito para la fauna. Sin ruido de tráfico a todas horas, el canto de los pájaros asomaba como nunca habíamos escuchado y bandadas de patos colonizaron espacios hasta ahora vedados para su supervivencia. La imagen de un grupo de estos animales circulando por mitad del Puente de El Arenal, sorprendía a todos al principio del confinamiento. Luego, paseos de mamá pato y su prole abundaron en la ciudad y en la provincia, y el sonido de distintas aves conformaban un coro nunca oído en la capital, huérfana de humanos en la calle.

Toda esa realidad ha sido estudiada a modo de prácticas en confinamiento por los alumnos de Zoología, quienes han realizado miles de encuestas en Córdoba y el resto de España, además de la observación propia desde sus balcones, para conocer qué habían podido ver los ciudadanos desde sus casas, qué percepción de todo eso tenían y qué reflexión habían hecho al hilo de esa experiencia. “Entre la ciudadanía se ha despertado un interés, una atracción por la fauna”, explica a CORDÓPOLIS el profesor de la UCO que ha dirigido el estudio práctico, Alberto Redondo.

Sus 70 alumnos de Zoología Aplicada concluyeron su trabajo el pasado 15 de mayo, dos meses después del decreto del estado de alarma, un periodo en el que han podido constatar cómo el confinamiento repercutía directamente en la fauna cercana y cómo ha ido desescalando también con el paso de las distintas fases y la vuelta a la calle de las personas.

Patos, conejos o jabalíes

La recogida de experiencias en este estudio ha ido desde la observación de animales en las poblaciones -desde patos a jabalíes o conejos, pasando por mariposas y todo tipo de pájaros-, a la percepción de los sonidos de muchas aves que antes no se escuchaban desde los núcleos urbanos. Incluso han podido conocer, llegando con sus encuestas a distintos puntos de España, cómo en las zonas de costa se experimentaba también un gran cambio en la fauna marina o cómo en los zoológicos se producían alumbramientos de especies como el oso panda, con la tranquilidad que la nula presencia de visitantes ha dado en estas semanas.

“Sería un buen momento para la educación ambiental, aprovechando el interés que se ha despertado en la gente”, señala Redondo. “La fauna se ha acercado a las personas”, abriendo en ellas al menos un resquicio para la reflexión sobre la naturaleza y cómo le afecta la presencia y la acción del ser humano.

Ese deseo de que la concienciación de estos días pueda calar y prolongarse en el tiempo pone punto y seguido en la tarea que han llevado a cabo profesor y alumnos en este estudio desde Córdoba. Entre ellos, la experiencia ha sido “un éxito grande. Estaban supermotivados, muy implicados. Han sido muy creativos y han participado aprendiendo y muy ilusionados”, cuenta satisfecho tras aprovechar una situación de causa mayor como una oportunidad innovadora de aprendizaje y estudio, donde quien ha mandado ha sido la naturaleza.

https://cordopolis.es/2020/04/07/patos-en-las-piscinas-y-todo-un-coro-de-pajaros-la-fauna-toma-el-mando-en-el-confinamiento/

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