Los conductores de VTC denuncian que sufren “una persecución inquisitorial”

Un vehículo VTC.

“Hacemos público que estamos siendo sometidos a una persecución inquisitorial por parte de determinados colectivos sociales de nuestra ciudad. Los cuales diariamente inciden con sus acusaciones y actos sobre nosotros, la parte más débil y vulnerable de esta guerra entre instituciones y empresas”. Así arranca la denuncia de los trabajadores de las empresas de alquiler de vehículos con conductor (VTC) como Uber y Cabify.

El portavoz de este colectivo, José Bollero de Toro, señala en un comunicado que los conductores de este sistema de transporte solo están defendiendo sus puestos de trabajo, algo “difícil de conseguir en nuestra estimada Córdoba”, y que responde, según indican, a las últimas declaraciones de Miguel Ruano, presidente de la Asociación Provincial de Trabajadores Autónomos de Auto Taxi“.

A su juicio, Ruano ha puesto a este colectivo “a los pies de los caballos”, y le recuerdan que los conductores de VTC pueden detenerse “para estirar las piernas o tomar un refresco, solos o acompañados” y que, a pesar de la denuncia hecha desde la patronal del taxi, ellos no disponen de “ninguna parada ilegal”.

En este sentido, aclaran que los conductores de VTC cuentan con “un punto de encuentro entre compañeros y amigos”. “Si considera un sitio estratégico un descampado a más de medio kilometro de ningún punto de pública afluencia, está clara su capacidad operativa y estratégica”, ironizan.

No obstante, Bollero de Toro ha criticado que se esté arrojando “animadversión entre sus asociados”, lo cual produce “diariamente episodios desagradables con una minoría socios más radicales”. “Nos sentimos acosados, se está faltando a la honorabilidad de las personas y haciendo falsas acusaciones sobre incumplimiento de la Ley y presionando al Ayuntamiento para imposibilitar que trabajemos en la Feria”, denuncia el colectivo.

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