Una chica de 25 años denuncia una agresión sexual en Lepanto

Calle cercana al lugar donde ocurrieron los hechos

Una chica de 25 años denunció el pasado domingo haber sido víctima de una agresión sexual en Lepanto. Los hechos ocurrieron en la madrugada del domingo al lunes, cuando la joven se dirigía a su domicilio. “Esa noche fui con una amiga a cenar y me dejó en mi casa pero me quedé abajo en el portal porque estaba esperando a que mi madre viniera de la playa”, relata la joven en la denuncia que ya está puesta en la Comisaría de la Policía Nacional, que está investigando los hechos y buscando a los presuntos agresores.

En ese momento, sobre las 00:15, “vi venir a dos muchachos, se quedaron apoyados en un coche que había en un callejón y me estaban mirando”. Fue entonces cuando la joven les recriminó su actitud, “momento en el cual uno de ellos la agarró del cuello y otro la amenazó con una navaja, impidiendo así que pudiera gritar”. Este último fue quien empezó a “tocarle sus partes íntimas, no pudiendo hacer nada para evitarlo, siendo siempre amenazada con pincharla con el arma blanca si gritaba o si ofrecía resistencia”.

Todo esto ocurrió en la parte más oscura del callejón, con la chica tirada contra la pared, momento en el cual la joven empezó “a perder el conocimiento”. “Yo sólo pensaba en no desmayarme porque sabía lo que podía pasar”, cuenta la joven.

En un momento de la agresión, la chica vio caminar a una vecina, próxima al lugar, “y empezó a intentar gritar, quitándole la mano de la boca el individuo que la estaba tocando”. Finalmente, esta vecina recriminó la actitud a los autores de los hechos, quienes salieron huyendo por las calles colindantes.

Minutos después, la chica fue auxiliada por la vecina, llamó a un amigo y éste la acompañó a denunciar. Tal y como la joven relata, “los autores de los hechos son altos, de complexión delgada, con pelo corto, de color castaño, ojos marrones claros y con acento andaluz. Son españoles”.

En la denuncia, la joven señala que estos jóvenes eran los mismos que el pasado sábado la persiguieron. “Ese día iba por Trinitarios y empecé a notar que había gente que me seguía. Y eran esos muchachos. Pensando que iban por el mismo camino que yo, no les presté atención pero no me daba buena espina”. Así que la joven se fue para su calle y se metió en unos portales. “Esperé diez minutos, salí y vi por la esquina que ya no estaban y me fui para mi casa”, concluye la joven.

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