Borges

Borges.

El último libro publicado en vida por Jorge Luis Borges fue un poemario titulado Los conjurados, escrito en Suiza y acabado allá por 1986. Bueno, he dicho “en vida”, como si Borges estuviera ya muerto. Y me cuestiono si ser anciano, ciego, taciturno, prácticamente apátrida y casado con Maria Kodama no es ser ya un cadáver andante, un dead man walking recorriendo una eterna milla verde como el hombre que justifica esta Semana.

No lo sé. No tengo respuesta. Me pregunto si no tener respuesta es estar continuamente en cuestión como aquel Príncipe de Dinamarca que tanto gustaba –o gusta aún a Borges-.

Hoy es Jueves Santo. Otro más, y vuelvo a releer el poema Cristo en la cruz en mi edición de aquel libro. Siempre lo hago. Es una oración estupenda para un ateo religioso. He aquí unos fragmentos:

(...)

El hombre quebrantado sufre y calla.La corona de espinas lo lastima.No lo alcanza la befa de la plebeque ha visto su agonía tantas veces.La suya o la de otro. Da lo mismo.Cristo en la cruz. Desordenadamentepiensa en el reino que tal vez lo espera,piensa en una mujer que no fue suya.No le está dado ver la teología,la indescifrable Trinidad, los gnósticos,las catedrales, la navaja de Occam,la púrpura, la mitra, la liturgia,la conversión de Guthrum por la espada,la Inquisición, la sangre de los mártires,las atroces Cruzadas, Juana de Arco,el Vaticano que bendice ejércitos.(...)Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.(...)Anda una mosca por la carne quieta.¿De qué puede servirme que aquel hombrehaya sufrido, si yo sufro ahora?

Borges está enterrado en el cementerio de notables de Plainpalais, en Ginebra, en un prado donde se cree que reposan los huesos de Calvino. Ésa es ahora su patria. Mientras, podemos afirmar que el reino de Jesús no es de este mundo. A lo mejor aquí sería republicano. Yo qué sé.

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