El Ayuntamiento restringirá aún más el tráfico en el casco histórico

Una calle del casco histórico de Córdoba | MADERO CUBERO

El Ayuntamiento de Córdoba tiene previsto restringir aún más el tráfico en el casco histórico. Para hacerlo, y como una especie de efecto dominó, todo dependerá de dos obras que el Consistorio considera claves para el futuro del tráfico en la ciudad: Ronda del Marrubial y el tramo pendiente por mejorar del Realejo.

Actualmente, entrar en el casco histórico de Córdoba está limitado a residentes y servicios públicos por casi todos sus puntos. Las cámaras de seguridad lo regulan en la Judería, en la calle Alfaros o por la zona de Valladares. Pero aún no lo hacen en la zona de la Axerquía. El tráfico sigue siendo libre por María Auxiliadora y hasta el mismo Realejo. La cámara de seguridad está instalada en la calle San Pablo, por lo que los vehículos pueden girar libremente hacia Santa Marina.

El objetivo es limitar el tránsito también desde María Auxiliadora, y que en San Lorenzo, San Agustín, San Andrés y Santa Marina solo entren residentes y servicios públicos. Pero antes hay que arreglar las calles. El cambio de tráfico ocurrirá después.

La obra que debería empezar antes es la de Ronda del Marrubial. Cuando concluya su reforma, la avenida tendrá cuatro carriles libres para el tráfico. El Plan de Movilidad considera que esos carriles son suficientes para que la ciudad complete la ronda de circunvalación del casco histórico que ayudaría a cerrar al tráfico libre el acceso al centro de la ciudad. Pero se trata de una obra mil veces prometida que no termina de arrancar. De momento, se sigue construyendo el carril bici y la Gerencia de Urbanismo iniciará en breve la segunda fase de reparación de la muralla, pero la Junta aún no ha resuelto el contrato para las obras más intensas y necesarias.

Estos trabajos se unirán como una especie de efecto dominó a los que el Ayuntamiento pretende llevar a cabo en el Realejo. La reforma de esta zona de la ciudad quedó incompleta hace casi una década. Las obras llegaron hasta San Andrés. Desde ahí y hasta San Lorenzo el Ayuntamiento hizo un trabajo provisional: echó una capa asfáltica sobre la calzada. Sin embargo, el proyecto prevé una intervención más ambiciosa, con unos acerados más anchos que permitan el tránsito peatonal actual, muy difícil además por el intenso tráfico que tiene la zona.

Estas obras serán financiadas por los fondos Edusi. El objetivo es mejorar el tránsito peatonal sobre todo entre el Realejo, la plaza de Juan Bernier y San Lorenzo. Habrá dinero solo para llegar hasta la iglesia. Pendiente quedará el resto de la calle María Auxiliadora, también muy saturada de tráfico.

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