Arqueología verde: un proyecto busca recuperar los viñedos de Los Pedroches, perdidos hace un siglo

Araceli Carrillo y Francisco Javier Domínguez, este martes en la Delegación del Gobierno.

Las abuelas de Francisco Javier Domínguez competían, en Pozoblanco, por saber cuál de las dos producía en su patio la uva más buena. Entonces, ya le hablaban de que Los Pedroches había sido una zona con una gran importancia vitivinícola. Y así lo fue. En los archivos del Cabildo del siglo XVI ya aparecía Pedroche, y no Montilla, como el pueblo que más diezmo dejaba en vino a la iglesia de toda la provincia de Córdoba.

La cultura del vino y la viña se perdió en la comarca de Los Pedroches a principios del siglo XX. Entonces, la plaga de la filoxera fue una tragedia para los viticultores. En toda Europa, esta plaga provocó una crisis histórica. Hundió precios y muchos agricultores abandonaron las viñas. Comarcas enteras se vieron abocadas al hambre y la pobreza. En Los Pedroches, las viñas se sustituyeron por olivar, por cereal o por pasto para el ganado. Y nunca más se recuperaron. Hasta ahora.

Domínguez, periodista, agricultor y empresario, siempre tuvo el gusanillo del vino de Los Pedroches desde hace 25 años, cuando comenzó a investigar. Se preguntó primero qué había pasado y cuán grande había sido el sector en su comarca. Y hace unos años, en una parcela de Alcaracejos decidió plantar una viña para autoconsumo. Poco a poco, el gusanillo picaba más hasta que dio con el profesor Gonzaga Santesteban, coordinador del grupo de investigación del Fruticultura y Viticultura de la Universidad Pública de Navarra. Fue el profesor el que le animó a lo que un amigo llama “arqueología verde”: a buscar en linderos, cunetas y arroyos los restos de aquel paisaje perdido de Los Pedroches.

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En los últimos cuatro años, el equipo liderado por Francisco Javier Domínguez ha buscado parras ya asilvestradas pero ocultas, restos de aquellas antiguas viñas perdidas en los arroyos o los linderos. En la comarca de Los Pedroches y gracias a la ayuda del catastro del Marqués de la Ensenada, ha encontrado muestras de 27 vides/parras. De las plantas analizadas a través del ADN, las características de ocho muestras no coinciden con las de ningún registro de variedades. Además, de entre las ya conocidas destaca el hallazgo de la hebén, una variedad madre que desempeñó un papel fundamental en la generación del vasto patrimonio varietal ibérico y que hoy día es muy poco frecuente.

Entre las desconocidas merecen especial atención una variedad tinta que aparece repetida en varias zonas de Pedroche y de Alcaracejos, y una blanca presente en Pozoblanco y Añora. Ambas se han llegado a vinificar con resultados óptimos, y tienen una alta probabilidad de ser variedades únicas. Ya en la pasada vendimia, el catedrático de Química Agrícola de la Universidad de Córdoba, Juan Moreno, colaboró en la vinificación de una pequeña partida de la variedad tinta con resultados positivos. Estas dos variedades se han nombrado provisionalmente como amparo, la tinta, y arises, la blanca.

La colaboración de IFAPA se enmarca en el proyecto “AVA, Investigación e Innovación Tecnológica en Vitivinicultura”, ya que entre los objetivos planteados en este proyecto está la prospección y caracterización de variedades minoritarias andaluzas. El IFAPA de Cabra se ha incorporado en este año 2020, comenzando a realizar los estudios de caracterización agronómica y enológica que se alargarán en los próximos cuatro o cinco años. En primavera se realizará la recogida del material vegetal y los trabajos de caracterización morfológica y ampelográfica por parte del IFAPA Rancho de la Merced, así como los de saneamiento vegetal por parte del IFAPA de Málaga, ambos participantes en el proyecto.

Resultados prometedores

Francisco Javier Domínguez se ha referido a las declaraciones de Gonzaga Santesteban en las que afirma que son resultados muy interesantes, sobre todo en lo que respecta a la variedad blanca y a la variedad tinta y a la aparición de la hebén, que demuestra que en la zona debió existir un desarrollo varietal importante. Para Santesteban lo importante empieza ahora porque como ha expresado es necesario proteger este material vegetal, cultivarlo, elaborar vino y potenciar una viticultura singular y diferenciada como demandan los consumidores.

Antecedentes históricos del cultivo de la vid en Los Pedroches

Hasta principios del siglo XX el cultivo del viñedo estuvo presente en la comarca de Los Pedroches. A día de hoy existe un viñedo prácticamente testimonial, de forma que SIGPAC registra un total de 56 hectáreas en la comarca. Existe un amplio catálogo de fuentes que nos hablan del viñedo de Los Pedroches desde finales de la Edad Media. En 1478 Pedroche encabezaba el abono de los diezmos del vino en la diócesis de Córdoba y contaba con una amplia extensión de vides. Durante los siglos XVII y XVIII se da un importante esplendor de este cultivo en Castilla, y en Los Pedroches se mantienen más de 4.000 fanegas, unas 2.500 hectáreas.

En el siglo XIX se produce un progresivo declive del cultivo, cediendo espacio al olivar y a la ganadería. El olivo cobra protagonismo y las plantaciones de la sierra van dando paso a los nuevos olivares, cuyo aceite de gran calidad es más demandado que unos vinos que en la mayoría de los casos eran para autoconsumo de los propios pueblos de la zona. La plaga de la filoxera a finales del siglo XIX destruyó prácticamente todo el viñedo de Los Pedroches, que no se replantó porque las propiedades eran pequeñas, no había grandes propiedades ni bodegas y su carácter de autoconsumo hizo que no fuera rentable acometer una nueva plantación, por lo que se perdió el cultivo, su tradición y la cultura que lleva asociada.

Sin embargo en algunos puntos concretos sí se conservaron algunos viñedos bien porque no les atacó la plaga bien porque sus propietarios replantaron o mantuvieron las viñas en lindes de fincas, o para aprovechar el fruto para vinos rústicos de pitarra, vinagres o para el consumo directo de las uvas. También en las casas y pequeñas huertas quedaron viñas, así como en puntos en los que por sus condiciones climáticas o de suelo no afectó la filoxera. “Estas viñas han llegado hasta nuestros días como en una cápsula del tiempo y es un trabajo casi de arqueología verde recuperarlas”, ha concluido Domínguez.

Vendimia actual y datos del sector

Por otra parte la delegada provincial Araceli Carrillo ha destacado la normalidad con la que se ha desarrollado la vendimia en la provincia, prácticamente finalizada, y ha querido agradecer al sector vitivinícola las medidas implantadas con motivo de la pandemia de Covid-19, y el esfuerzo realizado.

Actualmente el sector vitivinícola cordobés cuenta con más de 5.400 hectáreas en la provincia, más de 1.800 viticultores y 106 industrias dedicadas a la elaboración de vinos. Existen en la provincia cuatro figuras de calidad: la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y la DOP Vinagres de Montilla-Moriles, junto con los Vinos de la Tierra-IGP de Córdoba y de Vinos de la Tierra-IGP Villaviciosa de Córdoba. En 2019 se han vendido al exterior productos por valor de más de 12 millones de euros, consolidando las cifras de los años previos.

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