La alcaldesa busca su centro

Isabel Ambrosio hablando con David Luque y Emilio Aumente antes del pleno | MADERO CUBERO
Ambrosio busca huir de las “polémicas estériles” que han marcado el inicio de su mandato, del concepto de “gobierno radical” y anuncia que quiere “gobernar para todos” | La regidora asistirá al palco de la Semana Santa a la vez que “no piensa renunciar” a la titularidad pública de la Mezquita y defiende su pacto con IU y Ganemos

La alcaldesa, Isabel Ambrosio, busca su centro. Tras sus nueve primeros meses de mandato, la regidora quiere marcar cuál ha de ser su territorio, asolada a izquierda y a derecha. Ayer, durante el discurso que pronunció en el Foro Joly y las preguntas que posteriormente contestó, Isabel Ambrosio quiso huir de las “polémicas estériles” que han marcado estos primeros nueve meses de mandato (yihadismo, toros, Semana Santa...), quiere que se deje de considerar a su gobierno con el adjetivo de “radical” e insiste, una y otra vez, en que quiere “gobernar para todos”.

Un ejemplo: la religión. Ayer, la alcaldesa, a preguntas del director del periódico El Día de Córdoba la alcaldesa aseguró que “probablemente” irá al palco de la carrera oficial en esta Semana Santa. Antes, en su discurso, Isabel Ambrosio insistió en que “no piensa renunciar” a la titularidad pública de la Mezquita Catedral. Además, y tras contar con el apoyo de Ciudadanos para aprobar los presupuestos municipales (en el Pleno del martes solo el PP votó en contra), la regidora socialista defendió el pacto de gobierno con Izquierda Unida, con quien dijo mantener muy buenas relaciones, y el de gobernabilidad con Ganemos Córdoba.

“El conflicto a veces es inevitable. Pero hacer que esos conflictos no deriven en una parálisis de la ciudad, evitar que generen una imagen distorsionada de la misma, es una obligación de todos. Y mía, la primera”, aseguró ayer la alcaldesa, quien aseguró que con ello hacía “autocrítica” de esas polémicas. Sin embargo, aprovechó para añadir que “no les sería del todo sincera –y quiero serlo— si no dijera que en algunas de esas polémicas, algunos han visto una oportunidad para sacar tajada política y han olvidado que el compromiso con la ciudad de Córdoba, con su imagen y con su futuro, es algo exigible a todos y no sólo al Gobierno”.

Con ello, Ambrosio buscaba de huir de lo que ha tenido atareado a su cogobierno durante estos primeros nueve meses de mandato, unas polémicas “que quizás no supimos cortar a tiempo” pero que han hecho que se dé la impresión de que “se proyectara una imagen de Córdoba como una ciudad en manos de radicales, una especie de territorio inhóspito. Y no tanto por las críticas hacia mi persona o mi gobierno –como suele decirse, las críticas van en el sueldo— sino porque objetivamente esa imagen, por lo demás irreal, podría suponer de lastre para nuestra ciudad”, dijo.

La regidora, durante su discurso, trató de acercar más su imagen a lo que proyectó durante la campaña electoral (la de “la ciudad amable” y “de las personas”) y en ese sentido defendió su trabajo para la aprobación de los presupuestos municipales del Ayuntamiento. “A mí me gusta hacer las cosas con tranquilidad, que no es lo mismo que con lentitud. De hecho, en este ámbito del Presupuesto Córdoba, junto a Almería, han sido las primeras capitales de Andalucía, en contar con un presupuesto aprobado. Como ven, una manera tranquila de hacer política puede ser, como en este caso, una manera ágil y rápida de hacer política”.

Esta semana pasada, no obstante, Ambrosio se ha visto envuelta en la madre de todas las polémicas: la Mezquita Catedral. En su discurso de ayer, la alcaldesa lamentó que convertir al monumento “únicamente en una fuente de polémicas y discusiones, emplearlo como arma arrojadiza en las refriegas políticas supone, sin duda, una pérdida de perspectiva que, más allá de las imaginarias fronteras de nuestra ciudad, no se alcanza a entender”.

“Esto que les digo no es incompatible con nuestra reivindicación, que creo responde al sentir muy mayoritario de nuestros vecinos, de la titularidad pública de ese espacio patrimonial. Algo a lo que nos comprometimos en los acuerdos para formar Gobierno y que seguimos manteniendo. Pública, no quiere decir municipal y no debemos equivocar el camino si no queremos hacer un flaco favor a quienes piensan que la Mezquita debe ser de todos los cordobeses”. En este sentido, preguntada, Ambrosio anunció que hará lo que diga la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento para reclamar esta titularidad.

“Si se impone el sentido común, si actuamos todos con rigor y sin estridencias, si abordamos esta cuestión con la tranquilidad necesaria, estoy segura de que la Mezquita no será lo que no debe ser: una piedra de la discordia entre cordobeses”, dijo, queriendo zanjar un debate que dura ya más de dos años en la ciudad.

“Creo en Córdoba y creo en el diálogo como herramienta para el avance social. Creo que cabalmente eso es lo que quieren los cordobeses, por encima de las legítimas perspectivas que cada uno pueda tener”, concluyó.

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