Los aficionados a las hormigas consiguen celebrar su congreso anual a pesar del coronavirus

Congreso virtual.

Hay congresos muy especiales, probablemente uno de los congresos más originales sea el Taxomara, que reúne todos los años a muchos aficionados a las hormigas de la Península Ibérica. El nombre viene de Taxo(nomía) + Mara(bunta); la taxonomía es la ciencia que se ocupa de la clasificación de los seres vivos, y la marabunta son las terribles y voraces hormigas legionarias que se comen todo lo que encuentran a su paso. El Taxomara surgió en el foro de aficionados a las hormigas de La Marabunta y luego cristalizó en la formación de la Asociación Ibérica de Mirmecología (la Mirmecología es la ciencia que estudia las hormigas). El primer Taxomara se celebró en Jerez de la Frontera en 2006, y desde entonces los aficionados han tenido una cita anual para hablar de su pasión: las hormigas. Quizá otra de las singularidades de este congreso es que agrupa a aficionados a las hormigas, que las pueden estar criando en su casa como animales de compañía, algunos de ellos menores de edad, con científicos profesionales. Es un foro en el que nadie sabe más que el otro, puesto que muchos aficionados son expertísimos criadores y buscadores de hormigas, y a menudo aconsejan a los científicos.

Este año el Taxomara debía celebrarse en Beja (Portugal), pero el coronavirus obligó a cancelarlo. Eso fue un duro golpe para los mirmeco-aficionados, así que unos cuantos de ellos no se resignaron y decidieron celebrarlo aunque tuviera que ser por videoconferencia. Por suerte, entre los aficionados hay expertos informáticos que se han ocupado de contratar la plataforma y organizar todo el soporte técnico. Y así un pequeño grupo de mirmecólogos y aficionados ha organizado el primer Taxomara por videoconferencia, el XV Congreso Internacional de Mirmecología. Taxomara 2020 - virtual, uno de los pocos congresos internacionales que han cambiado su formato para poder celebrarse, no con normalidad, pero sí con muchas ganas.

El congreso se celebró el sábado y domingo 20-21 de junio y la última jornada se celebró el pasado sábado 27 de junio. La primera sesión del congreso ha tenido un espectacular éxito, totalmente inesperado. Este pequeño congreso que suele reunir a unos 50 participantes españoles y portugueses, este año ha contado con una participación mucho más elevada (103 inscritos) y muy internacional, se ha apuntado gente residente en la vecina Marruecos o en Europa (Alemania, Francia, Polonia y Reino Unido), pero los más numerosos de fuera de la península han venido del otro lado del Atlántico (Brasil, Colombia, Argentina, Ecuador, Chile, Honduras, Perú y México).

A pesar de todas las restricciones generadas por el coronavirus, los aficionados a las hormigas han podido contactar y verse las caras con colegas muy lejanos. Todos han podido deleitarse con ponencias que nos han ido paseando desde las hormigas granívoras de los alrededores de Montserrat, en Barcelona, a las del norte de Marruecos, desde las de los cultivos de caña de azúcar en Ecuador a las de la costa norte de Paraíba, en Brasil, desde los repelentes naturales para hormigas al intercambio de material genético entre las hormigas y los pececillos de plata que conviven con ellas, desde las hormigas del bosque seco tropical, de los cafetales y de las minas rehabilitadas en Colombia, a la invasión de la hormiga argentina en la ciudad de Madrid.

Y el congreso pudo finalizar con la celebración de unos talleres de identificación de especies ibéricas on-line. Porque este atípico congreso Taxomara, en los tiempos en que las reuniones eran presenciales, siempre tenía tres actividades: las ponencias o charlas, las salidas al campo (excursiones en las que se recogían las hormigas locales), y los talleres de identificación (en los que, bajo la tutela de expertos, se aprendía a identificar esas hormigas capturadas en las excursiones). Y para el año que viene, nuestros amigos iberoamericanos están pidiendo que se repita la experiencia de la videoconferencia, quizá haya un congreso de invierno por videoconferencia y otro de verano para poder disfrutar buscando las hormigas por el campo.

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