Tienes miedo. Tranquilo, es normal

| TONI BLANCO

Sí, tienes miedo. Tranquilo, es normal. Todos lo tenemos. El miedo es la emoción que nos mantiene vivos porque nos mantiene alertas ante la incertidumbre, ante lo desconocido. Salvo los más mayores que vivieron la guerra, ninguno hemos pasado por algo así ni tampoco hemos tenido nunca un gobierno tan bobo y pusilánime, así que es para cagarse de miedo. Es normal, porque nunca nos han entrenado para afrontar una situación como ésta.

El miedo es desagradable, pero no es malo, eso depende de la gestión que hagamos de él. Es adaptativo, e incluso necesario, porque nos obliga a aprender a enfrentarnos a una situación anómala, imprevista y que percibimos como una amenaza. Cada vez estamos expuestos a más momentos así, porque en un mundo cada vez más cambiante y a mayor velocidad, la posibilidad de afrontar situaciones inesperadas y desconocidas es cada vez mayor. Pero es difícil estar preparado o entrenarse para algo que no hemos vivido nunca, y por eso tenemos miedo. Tranquilo. Es normal.

Para explicar las reacciones ante el miedo, en inglés existe lo que llaman teoría de las 3F, porque un bloqueo emocional nos puede llevar a fight, fly, freeze. Fight es pelear, es decir, responder de una manera violenta ante la amenaza; fly es volar, huir y quitarse de en medio lo antes posible, mientras que freeze es quedarse congelado, paralizado, incapaz de encontrar la respuesta adecuada ante lo desconocido. Esta última respuesta es la que anula nuestra capacidad de reaccionar o de buscar soluciones alternativas y, en último caso, más operativas.

Ese reto de lo desconocido, unido al más básico instinto de supervivencia, es lo que nos hace ir como locos a asaltar el supermercado, a acumular comida y papel higiénico por mucho que nos digan que el suministro está asegurado. La desconfianza es hermanastra del miedo, y nos invita a no fiarnos de nadie que pueda suponer una amenaza. La confianza se sustenta en dos grandes pilares: la promesa cumplida o el talento desarrollado. Cuando no nos fiamos de nuestros responsables políticos es porque dudamos de su talento o porque basados en nuestra experiencia sabemos que no van a cumplir lo que prometen. Eso dice mucho de ellos.

Para más inri, el coronavirus, la cuarentena y el estado de alarma nos pilla encerrados en casa, con el teléfono en la mano y recibiendo miles de impactos en forma de wasaps o tuits. Estamos infoxicados, expuestos a una avalancha de información que en muchos casos no es veraz, ni rigurosa ni está contrastada, pero en muchos casos da igual, porque bastan un par de retuits para que se extiendan como una mancha de aceite pringándolo todo con el tizne de las fake news. Es curioso porque el miedo se produce cuando existe una descompensación entre el reto al que nos enfrentamos y los recursos que tenemos para medirnos a él, que en muchos casos podemos aumentar en forma de información y educación. Cuando teníamos miedo ante un examen era porque no nos lo sabíamos, es decir, porque el tamaño del reto (fuera lo difícil que fuese) era muy superior a los medios que teníamos para afrontarlo. Ante eso sólo tenemos la vacuna de la selección en las fuentes de información (de verdad, tu cuñado no sabe más que un científico) o desarrollar una de las grandes habilidades de los individuos en el siglo XXI: el pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es un proceso que se propone analizar, entender y evaluar la manera en la que se organizan los conocimientos que se pretenden interpretar y representar en el mundo, en particular las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas. Esto lo dice la Wikipedia, por no complicarme mucho, pero así todos lo entendemos. Básicamente consiste en no creérselo todo, en saber vadear los peligrosos sesgos cognitivos y cuestionar toda esa información que recibimos. Cuando lo más fácil es tragárnoslo todo y asumirlo como cierto, discernir y separar la paja del grano marca la diferencia. Eso es seleccionar la información y elegir los recursos con los que tenemos que enfrentarnos al reto. Y no todo el mundo está dispuesto a hacer el esfuerzo.

https://www.youtube.com/watch?v=lvyoTSdv-j4

Y aun así, tienes todo el derecho a tener miedo. Permítete tener miedo y que su enorme poder te sirva para superar esta situación que, sin duda, marcará a toda nuestra generación. Juntos lo conseguiremos, y mientras tanto, quédate en casa.

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15 de marzo de 2020 - 13:19 h
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