This is Arcanfield

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Eran tantas, quizás ninguna, las cosas que tenía pensado escribir en este, mi debut como

articulista de provincias -¿acaso debería existir otro?- que, en su momento, tras abrirme la puerta de su garita Paco Merino, de su cuarto de las botas, decidí que fuera la blancura de la hoja de Word la que decidiera. Algún yoísmo precipitado y resultón. Mi primer cromo.

Me acuerdo especialmente estos días del artículo de Larra y el señor Sans-delái: Vuelva

usted mañana. Quería un tipo francés hacer en 15 días lo que se tarda, si hay españoles

compulsando papeles, 15 meses. Mi intención era escribir en 15 días lo que tardaré en encajar 15 años: la muerte de mi joven y próspero amigo, que me pasó silbando como una bala. Más de uno me ha pedido un columnazo, pero alego lo de Jabois con su abuelo: desconsuelo absoluto. Me creía alguien serio y me paso los días refugiándome en el trap de un tío que viste una sudadera del Villarreal y tiene una cruz tatuada en la frente porque me siento identificado: daría la vida por verte / saber dónde pollas estás. Así es imposible.

Larra le tiraba de las orejas a los parroquianos que mandaban al carajo al francés, por diligente y por francés, cuando les contaba el caso, para terminar reconociendo que se levantaba a las once, como yo hoy, y que se echaba siesta, como yo luego. Así que les propongo que no me tomen muy en serio pero tampoco a cachondeo. Esto mismo advirtieron Camba y Gistau a su llegada a ABC, a Anfield. Yo lo digo en el Arcanfield, que Paco me dijo que esto es lo que más lee ya el cordobesito medio.

Cuando hice la confirmación, que es la culminación natural de las memorias de un niño de derechas, mi primo me regaló un libro con una dedicatoria: para un futuro gran político. Ahora, con 24, me llegó a través de su sobrina un libro dedicado por Big Cuartango, que interpreté como un mandato: con el deseo de que se convierta en un gran periodista. Don Pedro hace igual de terapéuticas sus columnas que sus dedicatorias. Lo único que espero es que con 30 no me dediquen un recetario con un para un futuro gran cocinero o algo por el estilo. Me conformo con leer los atracones de Peyró y ver los de Kike Paellas; los míos propios.

Lo que me pregunto ahora es qué demonios hago aquí, escribiendo esto, si lo que tengo que hacer es terminar la carrera y hacerme hueco a codazos en una bigfour hasta convertirme en una especie de Cayetano de provincias Starter Pack. Pues no lo sé, pero espero que sea algo parecido a eso que llaman periodismo. Prometo dejarme de yoísmos y contarles algo que les interese. Vuelvan ustedes mañana.

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17 de abril de 2019 - 02:01 h
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