¿Es tan difícil ahorrar?

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La primera respuesta que se nos viene a esta pregunta es que sí, que nos resulta imposible ahorrar. Pero si nos paramos unos minutos a reflexionar sobre si se puede ahorrar, quizás cambiemos de opinión.

Ahorrar es la acción de guardar hoy un importe determinado del dinero que recibimos para gastarlo en un futuro cercano o lejano. Es la diferencia entre ingresos recibidos y los pagos que efectuamos en un espacio de tiempo determinado, por ejemplo, entre los ingresos mensuales y los pagos del mes.

Para conseguir ahorrar, debemos tener ingresos. Obvio, ¿no?

Los ingresos que obtenemos hoy son inferiores a los que obteníamos antes de la crisis, es una realidad que no podemos obviar. El percibir menor importe de ingresos no nos facilita ahorrar, pero no olvidemos que no por percibir mayor importe de ingresos vamos a ahorrar más.

Sin embargo, ¿estamos manteniendo el mismo nivel de gastos que antes de la crisis?

Imaginemos que vamos a correr una carrera, con objetivo de llegar a meta. Si llevamos una mochila a la espalda cargada con un montón de piedras, ¿conseguiremos llegar a la meta? Nuestro objetivo es ahorrar. Cuantas más obligaciones de pago nos carguemos en nuestra mochila, más dificultad tendremos en llegar a la meta.

Nos creamos obligaciones de pagos innecesarios que van llenando nuestra mochila. Estas "piedras" nos impiden vivir con cierta independencia financiera y ahorrar.

Tenemos unas necesidades básicas fisiológicas que tenemos que cubrir en primer lugar, recordemos la pirámide de Maslow, y a partir de ciertas necesidades lo que nos creamos son obligaciones de pago innecesarias para las que tenemos que conseguir mayores ingresos.

Sin ahorro no conseguiremos nuestra libertad financiera.

Sabemos que no es fácil ahorrar. Supone un gran esfuerzo que debe centrarse, con la ayuda de nuestro presupuesto familiar, en conocer nuestros gastos y actuar sobre los gastos superfluos y sobre los gastos variables controlables.

El ahorro debe empezar por controlar los gastos e intentar obtener ingresos extras a través de los activos que tenemos; por ejemplo, con el alquiler por horas de nuestra plaza de aparcamiento, compartiendo vehículo o vendiendo aquello que ya no necesitamos en internet.

Son diferentes las motivaciones que tenemos para ahorrar. Una gran mayoría ahorra para la jubilación, tener un complemento a la posible pensión pública.

Ha llegado el momento. Revisemos las piedras que llevamos en nuestra mochila y pensemos hoy en el mañana, en cómo queremos vivir.

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7 de noviembre de 2018 - 18:45 h