Es el abuso, no el uso

El abogado Rafael Mir Jordano, nada sospechoso de ser un rojo peligroso ni un expropiador de iglesias, dio en el clavo en su última tribuna en Diario Córdoba al centrar el debate sobre la Mezquita Catedral: "Es el abuso, no el uso". Seis palabras bastan para resumir qué es lo que ha hecho que cordobeses moderados que otrora habrían cerrado filas con la Iglesia Católica ahora no vean tan claro qué es lo que está ocurriendo con la gestión de la Mezquita de Córdoba.

Es el abuso, no el uso lo que se discute. Es el abuso de que se ingresen millones de euros al año por las visitas a la Mezquita que nadie sabe a dónde van a parar por que nadie los controla ni por supuesto los grava con impuestos como le ocurre a usted y a mí, querido lector.

Es el abuso, no el uso, que se hace de un monumento que es de todos, no de la Iglesia, cuando se intenta borrar toda huella del pasado islámico (que por cierto, es para estar orgulloso por eso de que Córdoba fue faro de Occidente, etcétera, etcétera) y primar únicamente el católico, cuando por los siglos de los siglos lo que se levanta en el lugar más sagrado de Córdoba es una Mezquita como una Catedral.

Es el abuso, no el uso, de que aprovechando que las cofradías quieren, legítimamente, hacer su estación de penitencia en la Mezquita Catedral se quisiera modificar todo el muro norte del monumento y "retranquear" las capillas para que la presencia católica en el monumento fuera, de una vez por todas, la primordial.ç

Es el abuso, no el uso de un recinto del que nadie quiere expulsar a la Iglesia si no decirle que así no, que los tiempos han cambiado y que aunque le ganaron a la ciudad el pulso en pleno siglo XVI ahora las cosas se hacen de otra manera.

Es el abuso, no el uso de un monumento que seguirá siendo católico pero que, además, podrá ser muchas otras cosas. Por que no es de la Iglesia, ni del Cabildo, ni del obispo. Es de la humanidad. Que todavía no se han enterado.

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8 de abril de 2014 - 02:36 h
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