“Chupitos y tribunales” por los Cines de Verano
“Chupitos y tribunales” no es el título de la última película de Jim Jarmusch. Ni una adaptación del tema de los Fabulosos Cadillacs. Ni el nombre de un cóctel en el bar que hay frente a los juzgados.
Es un buen título para el último capítulo del sainete en el que han convertido el futuro de los Cines de Verano. La perspectiva de un trago agridulce, en la barra de cualquier taberna cordobesa, para celebrar de manera contenida el anuncio de la Junta de Andalucía, antes de que el largo invierno de recursos y tribunales nos dé de bruces con la realidad.
Porque no hay alternativa a la judicialización. No hay otro escenario posible cuando el propio alcalde afirma que “no tiene prisa” y casi invita a Antonio Amil a acudir a los tribunales. Y máxime cuando, sin pretenderlo, en sus declaraciones abre la puerta a que el proceso judicial que él mismo vaticina no prospere del lado de lo público: “... creemos sinceramente que hay muchas posibilidades de éxito en los tribunales”. Lo que, traducido a lenguaje popular, significa: “Hay serias posibilidades de fracaso”. El capitán de un naufragio retransmitido en directo.
Una secuela lógica para quien afirmaba hace apenas unos meses que no le interesaban los cines de verano. El director y productor de un montaje neoliberal que, en última instancia, es el principal responsable de que los cines hayan estado cerrados este verano y de que lo sigan estando durante el año 2027. Y puede que más allá.
La cartelera de cine estival de las próximas temporadas estará opacada por los tribunales, las elecciones, el cambio de gobierno, la opereta jurídica de unos y otros, el chantaje emocional y el atrincheramiento padronal de Antonio Amil… Un espectáculo bochornoso de cine gore. Una peli de bajo presupuesto, con sangre de tomate y un escenario que se cae a pedazos, por donde desfilan unos actores sin ningún rubor ni atisbo alguno del síndrome del impostor. Todo ello a pesar de estar jugando con las cartas, la memoria y las cosas del comer –cultural, intelectual, espiritual– de todo el cordobesismo. El presente y futuro de una ciudad páramo, de piscinas y procesiones, que arde durante el verano interminable que acecha.
En referencia a los Cines de Verano (así, en mayúscula), el anuncio del ejercicio del derecho de retracto de la Junta de Andalucía en favor del Ayuntamiento de Córdoba tiene poco de cinematográfico, de espectacular. No debería levantar mucha euforia. Es tan sólo el paso previo a la pornográfica judicialización de algo que tendría que haberse resuelto desde el rigor y el interés general. Con sigilo, astucia y altura de miras.
En su lugar, el recorrido errático del gobierno municipal merece una ovación por la imprevisibilidad de un guion lleno de sobresaltos. Jalonado de giros más propios de una sitcom que de un gobierno municipal conformado por perfiles de alta cualificación y abnegados guardianes de lo público. Que ha dejado un reguero de actuaciones para el recuerdo y frases célebres. Del abyecto “no nos interesan los cines de verano”, pasando por el rechazo del derecho de tanteo y retracto en dos ocasiones, hasta terminar por solicitar que la Junta nos salve los muebles con este ejercicio de funambulismo sobre la bocina.
Un itinerario pedregoso de enmiendas y arrepentimientos forzados por la organización ciudadana –con la complicidad de numerosas e insignes personalidades de la cultura–, que una vez más se ha visto obligada a organizarse y remangarse para recordar a los poderes públicos cuál es su función. Hasta tal punto de desidia de tener incluso que recurrir a la ampliación del plazo establecido por ley para pujar por los tres espacios.
Poco que celebrar ante la noticia. Más allá de la posibilidad de suturar la sangría económica abierta en las arcas municipales por los Srs. Bellido y Torrico. Que rechazaron para lo público un pelotazo inmobiliario que jamás hubieran desdeñado desde lo privado. Un butrón patrimonial para el Ayuntamiento que ha dejado para septiembre, ya metidos en un octubre otoñal, la asignatura cultural más importante de la legislatura. Ojalá, al menos, aprobemos este examen, aunque sea copiando de la chuleta.
Mientras tanto: Chupitos y tribunales. La balada torcida que la ciudadanía ha forzado a bailar a los tipos duros que desde los despachos marcan el devenir de Córdoba. Y ya se sabe que los tipos duros no bailan. Ni tampoco van a los Cines de Verano si no es para aparcar, especular o cerrarlos.
Sobre este blog
Manon y Julio han recorrido medio mundo en bicicleta y están empeñados en montar al otro medio sobre dos ruedas para propagar los beneficios de la movilidad activa. Discípulos de Malabrocca, llevan lustros investigando sobre intermodalidad, urbanismo, mecánica o educación. Siempre en y sobre sus velocípedos. Como profes que son, les encanta aprender. Están convencidos que esto de la movilidad activa es la solución a la insoportable levedad del ser en la era del petróleo. Para ello han puesto a pedalear todo lo que han aprendido en su formación en sociología, economía, pedagogía, turismo o gestión cultural. Y han metido todo en una coctelera para fundar Revelociona SCA. Los de Cordópolis les han dejado esta esquinita para compartir los paisajes, análisis y resultados que ven desde su manillar.
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