Balutia desde dentro (episodio 2)
Día 3. Noche 3
Ha caído otra noche. Se apagan las luces en el valle del Guadalbarbo y la claridad de una luna intermitente ilumina la subida a Obejo. La inmensidad de Sierra Morena desde Villaviciosa hasta aquí tan solo se intuye en la madrugada de otra noche insomne de pedaleo. Y cuando las nubes clarean también se perciben sus lomas a la distancia.
En plena ascensión de un puerto de montaña desierto y de asfalto exquisito como el de Obejo, en medio de un olivar inmenso, puedes apagar la luz de tu bici y experimentar la inmensidad y la solemnidad deslizándote suavemente hacia lo desconocido. Un efecto a caballo entre lo onírico y la plenitud. Es una sensación que no difiere mucho a la de acampar en la montaña. Pero el hecho de llegar en bicicleta, de madrugada, le da una perspectiva inigualable, casi extravagante.
Se termina la subida y es momento de volver a encender las luces, no sin antes hacer una parada en la cumbre y percatarse de la paleta de sonidos que se despliegan en la noche, y disfrutar allí de un bocado sobrante de la cena de ayer:
Un perro ladra a lo lejos. Las cabras hacen sonar sus cencerros. Una rapaz nocturna cuyo nombre me encantaría conocer ulula a la casi luna llena que se esconde entre las nubes.
Hay muchas maneras de afrontar una ultra, pero es casi unánime la opinión de que la diferencia con otras pruebas es pedalear de noche. Pedalear de noche es una sensación única que hace de esta una disciplina al límite.
Baja los humos, jinete
Abordar una ultra es saber relativizar el miedo y la euforia, la alegría y el abatimiento. Es saber robarle horas al sueño y arrebatarle un buen mordisco a la escala de confort. Gestionar la vulnerabilidad y el absurdo. Dejarse embargar por la sensación de excepcionalidad autopercibida y saberla desinflar al contacto con la realidad: puedes sentirte un semidiós por la hazaña, pero tu euforia le importa un bledo al chico que te sirve el café cuando la madrugada se abre al mundo. Así que baja los humos y aprende a relativizar, también, eso. Y, como dijo David en la charla informativa de la previa, sé educado, no tengas prisa y no pienses que el mundo está en deuda contigo.
Cuando el esfuerzo supera toda la lógica, hay que utilizar estrategias para no abandonarse al desespero. En ocasiones la mente tiene que engañar al cuerpo, en otras el cuerpo distrae a la mente. El dolor en el trasero puede servir para olvidar la fatiga de las piernas. El próximo almuerzo alivia la penuria de un buen puñado de kilómetros. Siempre se encuentra un motivo para seguir adelante y sobrepasar la extenuación. En ocasiones, sin embargo, lo mejor es parar y ofrecerle a tu cuerpo un buen descanso, sobre todo cuando se acumulan malas decisiones.
Epílogo: Guadalmellato dreaming
Son las 3 a. m. Es la tercera noche de una peripecia que comenzó al alba del 1 de mayo en Pozoblanco. Y es casi imposible recordar organizadamente todo lo acontecido en casi 60 h de aventura sobre el sillín. Pero a pesar del agotamiento, más vale estar bien despierto porque un ciervo acaba de abalanzar sus 200 kg de envergadura y cornamenta a un palmo del manillar, cruzando la carretera rota en las postrimerías del Guadalmellato, dentro del escaso cerco de luz que proyecta la linterna frontal: «¿Los ciervos embisten?», cavilas de repente. «Habrá que informarse para estar prevenidos en el futuro».
Sobre este blog
Manon y Julio han recorrido medio mundo en bicicleta y están empeñados en montar al otro medio sobre dos ruedas para propagar los beneficios de la movilidad activa. Discípulos de Malabrocca, llevan lustros investigando sobre intermodalidad, urbanismo, mecánica o educación. Siempre en y sobre sus velocípedos. Como profes que son, les encanta aprender. Están convencidos que esto de la movilidad activa es la solución a la insoportable levedad del ser en la era del petróleo. Para ello han puesto a pedalear todo lo que han aprendido en su formación en sociología, economía, pedagogía, turismo o gestión cultural. Y han metido todo en una coctelera para fundar Revelociona SCA. Los de Cordópolis les han dejado esta esquinita para compartir los paisajes, análisis y resultados que ven desde su manillar.
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