El chantaje

Llegan ofertando empleo y riqueza. Trabajo abundante para los que buscan un salario y unas condiciones dignas. El movimiento obrero nació de las asambleas cuando se alzaron las manos contra el abuso. Las fábricas reclutan a centenares y la unión hace la fuerza. Aparecen los sindicatos y las huelgas. De eso queda ya poco en esta ciudad, donde el capitalismo ha ido cerrando las naves para levantarlas en otras zonas en las que producir sea más barato y dócil.

La última, LOCSA, que los echó a la jubilación y al paro forzoso, porque más allá del convenio, un ejército de parias espera la primera explotación, como cuando la electro quemaba obreros de alpargatas y manos desnudas. Las que se quedaron, lo hicieron porque aún les resulta rentable la producción aquí y despidieron a quienes fueron excesivamente contestatarios a la autoridad del patrón, como les pasó a los de Eulen, que hicieron huelga en ABB y los largaron a la puta calle por otros más baratos y obedientes.

Los obreros de Asland, rebautizada en Cosmos, llevan décadas sobre el alambre, manteniendo el equilibrio de buscarse el jornal al tiempo que contribuyen al empeoramiento de la salud de sus vecinos y la de sí mismos. Años de puro chantaje, como el que hace Atlantic Copper, a la Junta de Andalucía, que pese a tener informes rigurosos del SEPRONA sobre la maldad de sus humos, envenenados de polvo cancerígeno, amenaza con largarse si le obligan a gastar más en depurar sus excrementos contaminantes.

Chantaje del patrón al obrero y al alcalde. Los de Cosmos, visto que el cemento ya no es rentable aquí y se han ido a fabricarlo allí donde se siguen levantando casas y pilares de hormigón, han decidido reconvertir sus instalaciones y regalar a los cordobeses una linda incineradora que mantiene los empleos y eleva la contaminación de la cementera.

Una planta sostenible, dirán, que quemará neumáticos, plásticos y lodos, como el que prende candela a una barrita de sándalo en el cuarto de aseo. Una inversión de tantos y cuantos y el mantenimiento de tantos  y cuantos puestos de trabajo, para satisfacción general de la base sindical que perdió hace tiempo el pulso del derecho al trabajo, sobre el derecho a la salud, doblando el codo cuando el patrón amagaba con cerrar la chimenea y dejarlos limpios.

El alcalde Nieto, se esfuma echando el humo nocivo a la Junta de Andalucía, que como autoridad medioambiental ha autorizado el crematorio en pleno casco urbano, porque también ha cedido  a la amenaza. El primer edil, como hace su primer ministro, no defiende la salud general de sus vecinos, sino que recuerda que "no están los tiempos para asustar a las empresas contaminantes" y que una comisión blablabla…

Y se prolongará la actividad, se mantendrá el empleo sucio, mientras se despiden profesores y funcionarios, cambiando el discurso para la ocasión. Al dinero le importa un bledo que en el radio de acción de la fea chimenea se cuenten decenas de niños que respirarán la nube tóxica, como sus hermanos mayores han inhalado la nube gris de Asland. Se comprende porque ya sabe uno que la pasta no tiene sensibilidad. Pero y las autoridades, ¿también la han perdido? En realidad no es que no nos representan, como dicen los indignados; es fácil comprender a quienes sí.

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26 de septiembre de 2012 - 08:00 h