Fine

He elegido esta forma en la que el cine italiano, y, específicamente, la película Cinema Paradiso, de Tornatore, cierra el filme tras uno de los más emocionantes homenajes al cine de toda la vida, para despedir este blog, porque eso quería ser, un homenaje a la forma de ver la realidad en una sala oscura de un cine.

Cuando los cordopólitas promotores me llamaron para participar en este proyecto tras haber cerrado el que me brindó el periódico El Día con La taberna fantástica, me fijé intentar llegar a durar lo que el curso escolar. Considero que extenderme más allá sería motivo de repetición y aburrimiento, sobre todo, porque la vida municipal a la que dedico el blog, está presa de un bucle permanente que nos lleva a los mismos temas que hace cinco años y que el vacío recorre las propuestas del gobierno municipal y de la propia oposición. No me deja de producir desencanto que la ciudad que aspiraba a ser Capital Cultural de Europa en 2016, acabe celebrando ser Capital Iberoamericana de Gastronomía, sin que alguien protesté de esta derrota.

El cine, sin embargo, daría mucho más juego aún, puesto que los que lo amamos sabemos usar lo que se expresa por directores, actores o guionistas para entender nuestro entorno. Para mí, el cine, en sentido amplio, desde la comedieta española al cine independiente, pasando por el gran cine negro americano, puede ayudar a dibujar parte de nuestra vida, solo se requiere un poco de imaginación. Cierto que no siempre es fácil buscar una película adecuada para un tema local, pero todo consiste en dejarse llevar por lo que hay en el fondo de cada asunto para usar la magia de alguna película para explicarlo. El resto es mi forma de ver las cosas, como diría Noodles en Érase una vez América.

Elegí La Ciudad desnuda La Ciudad desnudade Jules Dassin para intentar representar lo que pretendía con el blog, esto es, evitar las versiones oficiales y los argumentarios, poder hablar con libertad sin estar preso de un prejuicio político interesado. Seguro que no lo he conseguido lograr por completo, pero esa era la intención. Mi perfil y mi trayectoria personal desvelan claramente que me sitúo en la izquierda, aunque cada vez que he analizado la posición de algún representante político socialista o comunista, siempre la respuesta es que hacía el juego a la derecha. En general, esa es una posición política mayoritaria: quien no está junto a mí está contra mí, ... y así nos va.

Jules Dassin nos dejó un film donde mezcla el cine negro, el thriller, el drama, el misterio, ... de una forma casi documental, describiendo paralelamente como se vive en la ciudad de Nueva York, que queda retratada en el fondo. El título hacía referencia a la intención de mostrar la ciudad tal cual es, o, al menos, tal y como yo la veo, sin toques embellecedores ni añadidos artificiosos, sin manipulaciones decorativas ni disimulos. No puedo sino agradecer la paciencia y colaboración de Antonio, Bubo, Ciudadano K, Gerardo, Hugo, Hazarem y tantos otros que han mantenido un seguimiento constante del blog y que lo han enriquecido con sus aportaciones, por mucho que discreparan de la mía.

Cuando cerré mi anterior blog algunos pensaron que se debió a una inexistente presión política, ahora también la decisión es exclusivamente personal. Seguiré siendo cordopólita y seguro que de vez en cuando escribiré algún comentario. Dedicaré este verano a ordenar mis papeles, mis ideas y a ver nuevo cine. No sé si con el nuevo curso podrá abrirse otra ventana pública.

Para terminar, ya que no puedo encadenar escenas de los besos condenados por la censura, entiendo que no hay más remedio que hacerlo con alguna de esos finales míticos, como el de Rick Blaine, tras dejar marchar a su amor imposible, diciéndole al jefe de policía interpretado por Claude Rains, en traducción libre: "Creo que esto puede ser el inicio de una gran amistad".

FINE

P.S.: Póngase música de Enio Morricone de fondo, si se desea.

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24 de junio de 2013 - 18:33 h