Azul

Kieslowski nos asombró con su trilogía de películas tituladas con los colores de la bandera francesa: Rojo, blanco y azul. En ella, una lámpara de prismas colgantes de cristal azul es el único recuerdo que Julie (Juliette Binoche) se lleva consigo tras dar carpetazo a su antigua vida. Como si despertara de una ilusión, de un sueño teñido de azul, porque todos los sueños tienen su fin. ¿Qué le queda? Solo una casa vacía que se le queda demasiado grande, poblada de recuerdos de los que quiere huir.

De igual forma Mr. Chance Nieto se ha envuelto en el color azul para aparentar que tiene un proyecto para la ciudad, para intentar llenar el vacío de ideas y proyectos en que se ha convertido Capitulares. La nueva imagen municipal que ha sustituido a la de la Capitalidad cultural es de un azul cielo que se confunde con el azul habitual del partido de la gaviota, intentando producir la confusión entre la institución y el partido. El alcalde y sus secuaces han caído en la demagogia de que ellos son la ciudad y que criticar sus acciones es no querer a Córdoba. Lo cierto es que ellos son unos interinos municipales con fecha de terminación de contrato, posiblemente, en un par de años.

Disfrutan buscando el enemigo sociocomunista de la Junta, parapetándose detrás para evitar la verdad: el alcalde está desnudo de proyecto de ciudad. Navega en un barco que no se sabe a donde se dirige, tras haber acabado, primero, con la hoja de ruta que marcaba 2016, luego con su programa electoral, y que ahora no sabe qué derrota imponer. Bueno, mejor dicho se sabe que el futuro quieren que sea azul. Para ello, el emblema que ha sustituido a su programa incumplido y abandonado, el CO-10, se identifica también con el azul municipal y de la gaviota. Al igual que Kielowski, cuenta la nada a través de imágenes azules (aguas azules, caramelos azules, ...) revelando una infinita tristeza, sufrimiento, impotencia.

Cuando se le pregunta a Mr. Chance, responde que la herencia ha sido vencida pero que ahora tienen, para el empleo, Córdoba emplea; para la vivienda, Córdoba vivienda; para el equilibrio social, Córdoba social; para mejorar la participación, Córdoba participativa, ...y así podemos seguir. Toda una campaña de imagen, que puebla los soportes publicitarios, los periódicos locales, y las ruedas de prensa. Tras dos años a la deriva, quieren trasladar que tienen un plan ordenado, pero cuando se escarba en él, solo se encuentra otra forma de presentar lo mismo que ahora se hace.

Córdoba emplea, por ejemplo, solo se basa en los programas que desarrollaba el IMDEEC y el Pacto por el empleo. Curiosamente, para darle visibilidad ahora van a a crear una Mesa económica y social. Acusaron a la faraona Aguilar de dedicarse a hacerse fotos en reuniones sin fruto y ellos han caído en lo mismo. Lo más paradójico es que van a aplicar las recetas del IMDEEC pero cargándose el IMDEEC, por una persecución personal indigna de planteamientos democráticos. Y mientras se agarra como puede a los últimos datos de paro del mes de mayo para vender que, aunque no tiene competencias sobre el empleo (al menos eso dice cuando sube el paro), si ahora hay una mejora se debe "indudablemente" a sus dotes de gobierno.

Córdoba vivienda, se nutre de las viviendas que ya está ejecutando Vimcorsa, como parte de la herencia, y de las que la iniciativa privada vaya a producir. Causa rubor ver al alcalde sumarse a la entrega de viviendas de una entidad privada como La Caixa ante la incapacidad de hacerlo con producción propia. Nada parece importar que las líneas de trabajo que preparan los gobiernos central y autonómico abandonen la construcción de viviendas en venta y apuestan por la rehabilitación del parque ya existente y el alquiler. La propia entidad empresaria,l Constructor, se ha extrañado de los objetivos planteados.

Pronto nos planteará otros planes azules, como las tarifas de Movistar, y, como pasa con la telefonía, aparecen llenos de trampas y letra pequeña. Dice el alcalde que se conforma con que en estos dos próximos años se construya el Centro de convenciones (y vuelve la burra al trigo); el metro tren, sabedor de que sin él el centro de convenciones es inservible; cumplir la mayoría de su plan de vivienda (solo unos días después de presentarlo, ya duda de que pueda cumplirlo), realizar las 50 obras en 50 barrios y el Urban Sur, En este último caso, es conveniente que lo haga o tendremos que devolver 10 millones de euros a Europa.

Lo más curioso es que no es capaz de mencionar ni una sola aportación positiva del gobierno central pero no lo crítica como a la Junta. El plan de empleo piloto anunciado ha quedado reducido a una mera declaración de intenciones, sin un euro detrás; el aeropuerto se ha quedado a medio terminar; el centro de convenciones solo tiene asegurado 1,5 millones de los 9 prometidos; el río sigue sin su segunda fase de remodelación; la Variante Oeste continúa a medio construir; la Variante de Porcelanosa avanza a lentitud desesperante; el Museo de Bellas Artes ha desaparecido, ... y así podíamos seguir. Pero a nuestro alcalde todo le parece bien. Su tristeza azul queda superada por el azul del emblema pepero en el que se cobija una y otra vez. Que la Junta también ha sido tradicionalmente rácana con la ciudad, es una verdad conocida, pero estén seguros de que si en Sevilla ondeará el azul de la gaviota todo sería comprensión. Tenga usted un alcalde para eso.

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17 de junio de 2013 - 21:32 h
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