La Viñuela somos todos

Al PP se le dan mucho mejor las moquetas que las plazas y cuando te quiere montar un lío en la calle te organiza un sketch de Los Morancos.  Como el agitprop lo tienen externalizado con la Iglesia Católica y los AMPAS de los colegios concertados, que tienen automatizados los dispositivos antigays, antiabortos y antiescuela pública con las guitarras de la muchachada y los cánticos tipo Brotes de Olivo, cuando les toca organizar a ellos son unos mantas. Bueno, ahora que lo pienso, no sé si el PP tiene externalizado los servicios de agitprop a la Iglesia o es ésta la que tiene externalizados los de representación política con el PP, que en las join venture éstas a veces no está claro.

A lo que iba, resulta que andaba la regidora Isabel Ambrosio en la cosa de inaugurar el alumbrado navideño en el centro comercial abierto de La Viñuela, con un macrointerruptor preparado para el momento digno también de atrezzo del programa de José Mota, cuando unas veinte personas se presentan tras una pancarta al grito de La Viñuela somos todos. Lo que provocaba tan solidario y empático pronunciamiento en clases medias comerciantes, tradicionalmente poco dadas a la algarabía, era que el alumbrado se extendía sólo por parte de la calle, sin cubrirla en su totalidad. Ellas y ellos habían quedado en el infamante espacio de las sombras y ahí que se cogen todo el arsenal simbólico y expresivo de los Stop Desahucios, No a la Guerra y otros, para reivindicar que entre todos les pongamos bombillitas de colores a la puerta de su establecimiento.

Pero la falta de experiencia juega malas pasadas. Atentos a la pancarta, hecha con la técnica de psicópata secuestrador que envía misiva al comisario encargado del caso, con sus letras recortadas de distinta tipografía, o esos esparadrapos o lo que sea para que la pancarta (yo la guardaría, no sabemos el significado histórico que tendrá esta protesta) aguantara el tipo. Propongo que el Ayuntamiento o la Asociación de Vecinos Azahara monte un curso de protesta ciudadana con créditos de libre configuración, con su taller de composición de ripios reivindicativos, confección de pancartas, y otro con el look del manifestante eficaz.

Otra cosa es analizar porqué un sector minoritatio de la sociedad cordobesa ( y ahora no hablo de las veinte de La Viñuela) se ha especializado en tirar de las orejas día si y dia también a nuestros representantes, criticándoles que no hacen lo suficiente para llenar sus, por otro lado, rebosantes bolsillos El peligroso Ayuntamiento de la vuelta de nuestras castizas izquierdas se va convirtiendo cada vez más en una empresa de servicios a mayor gloria de unos cuantos dirigentes de las organizaciones empresariales, que deciden cuándo y dónde se pone el alumbrado navideño , cuando se abren los museos,  o cómo debe ser la fiesta de los patios. Cuando tú no tienes ningún plan terminas trabajando para el de otro, y mientras en Madrid o Barcelona se habla de cómo organizar la generación de cultura o la participación ciudadana de forma democrática  y actual, aquí estamos con los mercadillos de belenes, las luces y las cofradías de los rabos de toros, al grito de La Viñuela somos todos.

Nota: En la imagen de Madero Cubero, vecinos de la Viñuela protestan ante el acto del alumbrado

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Publicado el
8 de diciembre de 2015 - 02:08 h
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