Plan "Córdoba Vivienda"

Tuve la "suerte" de tener un profesor de Materiales de Construcción en el tercer curso de la carrera de Arquitectura, cuyos comentarios y actitudes frente al oficio de arquitecto en particular y a la vida en general, eran notablemente ásperos, por decirlo de modo suave, si bien, no carecían de un inteligente sentido del humor. Viene al caso por que al Ministerio que administraba la cosa edificatoria, de vivienda y de obra pública, lo denominaba sarcásticamente "Ministerio de la Merienda". No quiero decir nada con esto, simplemente que las conexiones de ideas y de recuerdos son las más de las veces caprichosas e impredecibles.

En este punto y en relación al Plan que da título al post, debo reconocer una súbita falta de pericia para el análisis de texto periodístico. Pudiera ser también que los plumillas no están muy finos en su labor sintética y no han sabido explicar el Plan Córdoba Vivienda. O bien, que el Ayuntamiento no ha trasladado de forma clara y precisa los compromisos, deberes, obligaciones, derechos y beneficios que cada parte firmante del acuerdo obtiene con su adhesión al Plan. Por supuesto, como tantas otras veces, ni en la página del Ayuntamiento, ni en la de VIMCORSA ni en la de Gerencia de Urbanismo, hay una triste nota sobre el asunto, del texto íntegro del Plan ni hablamos... Nada que no se arregle con un buen Plan de Transparencia Municipal.

Por lo general, me posiciono a favor de acciones que involucren a la empresa privada con las Administraciones en la resolución de los problemas que nos atañen como sociedad, en este caso, el paro y la necesidad de vivienda digna y asequible. La cuestión es que, cuando estas iniciativas no se llevan a cabo de manera nítida, comienzo a sospechar.

¿Qué falta le hace a una entidad bancaria sentarse con el Alcalde para vender pisos económicos? En teoría, nada, la entidad publicita sus viviendas a buen precio, los compradores se acercan y compran. Si firma con el Ayuntamiento será porque, sospecho, hay una operación de marketing político, de intereses creados.

¿Por qué cede VIMCORSA suelo para que otro construya pudiendo hacerlo ella misma? Si la justificación es para repartir actividad y generar empleo, no me parece un argumento de peso. En una economía que funciona como los vasos comunicantes, la promotora contrata a una constructora para que lleve a cabo la edificación, tanto promotoras públicas como privadas, contratan a las mismas constructoras, por tanto aquí no hay diferencia, al albañil le da igual que promueva uno u otro. Sin embargo, el beneficio obtenido de la promoción, la pública lo reinvierte en su entorno social y patrimonial (ayudas al alquiler, ayudas a la rehabilitación...), en tanto que la privada puede que reinvierta en su propia actividad, o puede, lícitamente, comprarse un apartamento en la playa, con lo que el beneficio se filtra hacia el exterior de la economía cordobesa. Sospechoso.

Con esto quiero decir que, una promotora pública como VIMCORSA es necesaria y debe estar funcionando a plena capacidad técnica y  financiera, porque ello supondrá mayor beneficio directo para todos nosotros. Lo demás, es hacer planes para irse de merienda.

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20 de junio de 2013 - 03:52 h