Cultura y sociedad (Anónima, Limitada...)

No, no le voy a levantar el argumento del blog a Aristóteles Moreno, pero el binomio del título bien merecería un análisis morfo-ilógico.

En realidad mi intención es enunciar una idea simple pero polémica, evidente para algunos pero invisible para otros, sencilla de enunciar pero complicada de llevar a cabo.

Allá voy:

Toda empresa tiene la obligación de enriquecer el tejido cultural del lugar donde opera.

Donde digo empresa, digo pública o privada, sociedad anónima o limitada, multinacional o unipersonal, local o internacional... Y como es lógico, cada una en la medida de sus posibilidades.

Lo digo precisamente ahora que el representante de los empresarios en la comisión de cultura de su asociación, ha dicho nosequé de que casi nadie va a la Filmoteca, lo que equivale a decir ¿cultura? ¿eso para que sirve?.

Pues sirve para no caer en lo que ha descrito el mismísimo Secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle: "Cada euro que dejamos de emplear en cultura nos empobrece espiritual y cívicamente".

Y digo que el enunciado puede ser polémico por que habrá quien piense que en la lista de prioridades de cualquier organización, primero debería estar Cáritas y luego ya veremos. Pienso, sin embargo, que el alimento espiritual (si me lo admiten) que proporciona una rica actividad cultural, nos hace mucho más llevaderos los pesares de la estrechez, y que una Sociedad no despega y se eleva hacia espacios mejores si no es apoyándose en el desarrollo personal de sus individuos, desarrollo que no es completo sin la cultura.

Desde el tendero que le compra un cuadro a su vecino pintor, hasta la empresa que financia un ciclo completo de exposiciones, todas esas contribuciones son necesarias y definen el tipo de colectividad en que nos desenvolvemos.

Lo he mantenido siempre y siempre lo he llevado a la práctica. Pero ahora es más necesario que nunca, cuando el apoyo de las Administraciones comienza a flaquear y las grandes (y pequeñas) apuestas culturales se quedan huérfanas, la iniciativa privada tiene que cubrir esa ausencia.

Hace falta con urgencia que se apruebe la Ley de Mecenazgo,  solo así conseguiremos dar estabilidad a nuestros proyectos culturales, solo así lograremos no seguir profundizando en el empobrecimiento de nuestra sociedad.

Y disipen sus dudas, cultura es valor, cultura es progreso, cultura es libertad.

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Publicado el
8 de noviembre de 2012 - 05:17 h
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