No quedan islas desiertas

Todo el mundo ha tenido alguna vez el sueño recurrente de una playa desierta o llegar a una isla deshabitada para vivir un momento de máxima paz y felicidad en su estresante y cotidiana vida. Sí, pero gracias al mundo global y las redes sociales (magnífico geolocalizador de Facebook) hoy día es cada vez más un sueño imposible de realizar: la masificación de la isla desierta ha llegado. Y digo esto a propósito de la noticia que las maravillosas Islas Marietas en el Pacífico mexicano fueron cerradas en el pasado mes de mayo por exceso de turistas. ¿Dónde está el límite entre la ecología y el "yo quiero una foto ahí que presumir en las redes sociales"? Creo que estamos cruzando fronteras peligrosas, porque el coral de este archipiélago en la costa de Nayarit y su ecosistema estaban ya sufriendo daños considerables que hubieran sido irreparables,  y apenas hace unas semanas (a principios de septiembre) reabrieron este paraíso con limitaciones al turismo. Si antes visitaban el lugar al día una media de 3000 personas, ahora solo podrán acceder a la Playa del Amor, 116 curiosos al día, grupos de 30 y sólo permanecer media hora en ellas.

Morir de éxito es algo que también le está ocurriendo a Venecia. Sabemos que el exceso de turismo y sus condiciones están haciendo que la ciudad poco a poco se vaya hundiendo más y más, así como otros problemas asociados a las basuras y el exceso de población en temporada alta. Somos una plaga señores, el turista de foto y flash también estaba afectando obras de la talla de la Capilla Sixtina que también limitó el aforo diario. Ocurre igual en otros monumentos pero claro, donde más daño se causa es en ecosistemas naturales como playas e islas. ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos en casa y no viajamos más? Bueno... creo que hoy día nadie puede sacrificar un viaje de ensueño, pero es importante la responsabilidad de las autoridades competentes para que tomen más medidas de este tipo, limitando el turismo en caso de afectar el entorno y no sólo por el desarrollo económico permitir todo a costa de recibir más visitantes. Equilibrar. De todos modos, siempre nos quedará Google para poder contemplar el mundo en 360 grados, y si no, prueba. Más barato, imposible.

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19 de septiembre de 2016 - 06:29 h