Hoy voy al gimnasio sin falta

Ya van quedando menos "comilonas"... ¡Por fin! Adiós al abuso de alimentación en una sola comida que puede llegar a durar 4 horas, o más dependiendo de la cantidad de aperitivos. Y el "recalentado" de año nuevo ya pasó, eso de comer las sobras de la cena de fin de año, así que también podemos centrarnos ya sólo en el Roscón de Reyes que pondrá el fin definitivo a nuestro exceso calórico anual navideño.

Empieza

el año y dejando los malos hábitos, vuelven de forma masiva los cuerpos al gimnasio. Matrícula, mes y zapatillas de marca blanca, toda la ropa deportiva a punto para empezar el propósito de ir... cuatro veces en semana, bueno, tres... bueno, dos y así sucesivamente conforme pasan las semanas de la cuesta de enero (que sí que cuesta... ) hasta allá por finales de marzo-abril dejar de ir porque ya estamos en Semana Santa y hay que salir a la playa o de procesiones. Ya perdimos la motivación, además, el buenorro/a que veíamos en clase de spinning tampoco va ya a nuestro horario... ¡Así no hay manera!

Esa bonita lista de los propósitos de año nuevo, todos por cumplir y algunos ya repetidos de año en año... Imposible dejar de fumar, sigue pendiente el viaje a la Patagonia, arreglar el mueble del baño, leer 8 libros en un año... Pero bueno, la ilusión es lo que cuenta. ¿Será este el año de cumplir todos nuestros sueños? Toda la agenda está en blanco, todo por hacer y escribir. No hay nada mejor que escuchar los compases del vals de la Filarmónica de Vienaa Filarmónica de Viena la mañana del día 1 para llenarnos de optimismo y pensar en los 365 días que tenemos por delante para hacer todo eso que dejamos pendiente, que siempre vamos dejando para última hora, como buenos españoles.

Hoy es lunes, buen día para empezar a tachar propósitos de la lista... En un año nos vemos para ir al gimnasio entonces, ¿no? ¡Feliz 2017!

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Publicado el
2 de enero de 2017 - 01:21 h
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