El Café, la cafeína y sus efectos en la Salud Materno Infantil

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Son muchas las mamás que estando embarazadas, me preguntan si pueden tomar café, puesto que sin él te refieren que "no funcionan", en palabras textuales. Es por esto que me he animado a escribir esta revisión sobre sus efectos en la salud materno-infantil.

Basándonos en la evidencia científica encontrada en los últimos estudios elaborados al respecto, vamos a intentar arrojar algo de luz sobre la asociación entre el consumo de café (o su principal componente, la cafeína) y el embarazo o la lactancia.

Sin duda, el café es uno de los alimentos "commodity" más consumido en el mundo, fundamentalmente debido a sus características organolépticas agradables (aroma, sabor, olor, etc.), a su asociación con determinados hábitos sociales (como tomar una taza de café en solitario o en compañía) o por sus conocidas propiedades "energizantes" y "estimulantes".

La capacidad de la cafeína de potenciar el estado de alerta y la atención prolongada está ampliamente documentada, y su función primordial como estimulante del sistema nervioso central se debe a su acción como antagonista de la adenosina.

Si atendemos a su composición, el café contiene una serie de sustancias que han sido objeto de estudio durante muchos años, sobretodo la cafeína, que es su componente más importante. No obstante además de ésta, el café contiene otras sustancias como son cafestol, kahweol o el ácido clorogénico, a las cuales se les confieren efectos antioxidantes. También contiene otros micronutrientes como magnesio, potasio, niacina, trigenolina o tocofenoles, a los cuales se les atribuye igualmente efectos beneficiosos variables, que en nuestro caso no son objeto de revisión. Nos centraremos en el efecto de la cafeína sobre la mujer embarazada, mujer lactante y el bebé lactante. La cafeína, además también se encuentra en refrescos, en las bebidas llamadas energéticas, o en el chocolate, entre otros productos, por lo que haremos extensivas las recomendaciones de consumo a ellos también.

No vamos a entrar en detalles de farmacocinética o mecanismos de acción de la cafeína, pues tampoco se trata de hacer una revisión exhaustiva de esto, sino más bien nos centraremos en las evidencias encontradas en la mujer embarazada y lactante, y las recomendaciones de consumo en éstas.

La cafeína llega al torrente sanguíneo a los 30-45 minutos de su consumo. A continuación, se distribuye por el agua de todo el organismo, para posteriormente ser metabolizada y expulsada en la orina. La vida media de la cafeína en el interior del cuerpo es de 4 horas (los cálculos oscilan entre 2 y 10 horas). Durante el embarazo, disminuye la velocidad a la que se metaboliza la cafeína y las mujeres embarazadas mantienen generalmente los niveles de cafeína durante más tiempo. No obstante, la sensibilidad a la cafeína varía mucho de unas personas a otras.

La mayoría de las revisiones encontradas y los estudios epidemiológicos consultados refieren como dosis recomendadas para las que no hay riesgo para la salud como 300 mg/día, no obstante, en embarazadas y dado que la metabolización es más lenta en ellas, se recomienda bajar este consumo a 200 mg/día. Un consumo diario moderado de cafeína, de hasta 300 mg, o el equivalente a 3 tazas de café, no suele representar un riesgo para la salud, siempre y cuando se tengan unos hábitos de vida sanos (en cuanto a la alimentación, al consumo de alcohol y de tabaco, al ejercicio, etc.).

Aquí tenemos una tabla de equivalencias para poder orientarnos mejor.

Veamos pues los efectos de la cafeína en las distintas etapas de la salud Materno Infantil.

Consumo de Cafeína en el Embarazo y posible asociación con Aborto Espontáneo.

El aborto en concreto, una de las complicaciones más graves del embarazo, ha motivado una gran cantidad de estudios relacionados con el consumo de cafeína. En todos los estudios realizados, resulta difícil la cuantificación exacta de la cantidad de cafeína ingerida por la embarazada, por lo que los resultados parecían inexatos. Recientemente, se diseñó un estudio que midió los niveles plasmáticos de paraxantina (un metabolito de la cafeína)  con el que fue posible obtener una estimación mucho más exacta del consumo de café en el periodo de embarazo estudiado y que concluyó que sólo en ingestas superiores a 600 mg/día podrían aumentar el riesgo de aborto espontáneo.

Conclusión: Consumos inferiores a 300 mg/día, no constituyen un riesgo de aborto espontáneo.

Embarazo: Cómo afecta el consumo de cafeína a la placenta, al feto y al recién nacido.

La cafeína atraviesa libremente la placenta y ni ésta, ni el feto tienen capacidad para metabolizarla debido a la falta de la enzima correspondiente para ello (hasta los ocho meses de gestación no las poseerá). El recién nacido por su parte, tampoco es capaz de metabolizarla con lo cual la cafeína será excretada por la orina prácticamente de forma íntegra (en un 90%).

Estudios no experimentales allá por la década de los 70,  propusieron que la metilxantina (metabolito de la cafeína) podría causar vasoconstricción en el útero materno, feto e incluso en el recién nacido, con lo que esto podría conllevar disminución de la irrigación celular y placentaria y por tanto, alteración en el crecimiento y nutrición fetal, así como mayor índice de partos prematuros. Actualmente, estos resultados contardicen las evidencias encontradas en revisiones posteriores y no terminan de dar validez a esas conclusiones. Los estudios realizados con posterioridad (prospectivos) concluyeron que sólo encontraron una pequeña disminución del crecimiento fetal (menores al percentil 10 en relación a la edad gestacional y peso al nacimiento) pero sólo en consumos superiores a 600 mg/día por parte de la embarazada.

Conclusión: Un consumo inferior a 300 mg/ día de cafeína, no afecta al crecimiento fetal ni al peso al nacimiento.

Conclusiones finales:Finalmente, tal y como hemos apuntado anteriormente, actualmente sigue habiendo bastante controversia al respecto entorno a la posible inocuidad o no del café en el embarazo (y su repercusión sobre el feto), no obstante, casi todas las revisiones encontradas coinciden en que el consumo inferior a dos tazas de café al día (200 mg/día) no suponen riesgo alguno para la madre y ni para el bebé. Ante esto, recomendamos la prudencia. Yo siempre contesto a mis mamás que si no se era cafetera antes del embarazo, pues seguimos así, sin consumirlo, pero si eres de las que no funcionas bien si esa pequeña taza de café al despertar o tras el almuerzo, tranquila, la puedes tomar y saborear intensamente.

Hasta la próxima conexión. Feliz lunes.

Autor: Dra. Mª Isabel Martínez Muñoz

Médico Especializada en Educación Maternal y Recuperación Puerperal.

Especialista en Sofrología, Asesora de lactancia Materna y Educadora de Masaje Infantil

Directora del Centro de Educación Maternal C.E.M. Los Arcos

www.cemlosarcos.es

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Publicado el
20 de noviembre de 2017 - 12:46 h
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