Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Olivia y los recuerdos

"Rea entrega bebe a Cronos para ser devorado". Vasija griega del Museo Metropolitano de Arte de NY.

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Hace muchos años, cuando en estas fechas llegaba mi cumpleaños, mi madre me regalaba chaquetones de piel. Era un tiempo en el que fuera hacía frío. Ahora mi madre sigue aquí, pero no recuerda felicitarme, los chaquetones de piel están demodé y yo llevo un absurdo vestido de tirantes. 

¿A ustedes no les pasa que el día que cumplen años nada les sirve de consuelo? ¿no les pone tristes la inevitable levedad del tiempo? ¿y mirar al pasado? A mí sí. Y es que como dice Camilo en NASA, esa canción a dúo con Alejandro Sanz, el día de mi cumpleaños “quisiera tener en el pecho un botón, pa’ borrarle la memoria al corazón” Si no recuerdas, no sufres.

No entiendo la polémica podrida de argumentos políticos, fatuos y partidistas, que ya deglute la triste realidad de la muerte de Olivia a manos de su madre. Que la maldad existe no es un misterio. Tampoco que forma parte de la naturaleza que haya animales que matan y hasta devoran a sus crías. Que la racionalidad nos diferencia de los animales es tan cierto como que hay animales más afectuosos y casi racionales que muchos humanos. Y humanos que son auténticas alimañas. Miren, hay animales que consideran a sus crías un simple alimento que les permite la supervivencia ¡Curioso! Pollos, roedores, osos polares y hasta leones. Fue noticia que en el zoo de Leipzig una leona se comió a los dos cachorros que había parido días antes ante la mirada atónita de los cuidadores. 

Cuestión de supervivencia -o eso creen-, instintos animales, instintos asesinos, fagocitar lo que ama el enemigo. Odiar sin racionalidad. Y es que fuera de la enfermedad mental, existe la maldad de asesinos y asesinas. Personas (y “persones”) capaces de matar por las razones más absurdas, o rebuscadas, o simples. Incluso sin ellas. Incluso a sus propios hijos. No es una cuestión de sexo, ni de género, ni de ideología. Sino de asesinos. Los que estudié que había clasificado Lombroso. 

No puedo imaginar como consolar al padre de Olivia en este momento. No puedo imaginar tampoco qué pasó por la mente de su madre en ese instante en el que prefirió “devorarla”. A él le deseo poder vivir y olvidar. La capacidad de olvido que nos permite vivir, como diría Nietzsche. A ella lo contrario. Vivir recordando cada segundo ese instante criminal. 

Esto no es cuestión de género, ni tiene nada que ver con la violencia machista. Ni lo contrario. Tal vez por eso alguien debiera decirle al padre de Olivia que no es una buena elección que lo represente un abogado que es político, diputado de la Junta del Principado y presidente de Vox Asturias. Por su bien, busque usted un buen abogado con muchas horas de toga y el código penal instalado en el ADN. Y, por favor, no deje que unos y otros utilicen la horrible tragedia de su vida. Alimañas.

Mi más sincero pésame. 

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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