Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Flores

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Ya lo dijo desde estas líneas Carlos Magdalena, ese mesías de las plantas, el autodidacta que desde Gijón saltó a Londres donde conserva el Jardín Botánico y desde allí a todo el planeta para salvar especies que se hubieran extinguido sin su obstinada pasión por las plantas. “La extinción de una planta es más importante que mi muerte”. Cuando lo vi con su camisa de flores, pantalón corto de explorador, pelo sobre los hombros perfectamente estudiado, barba canosa, anillos de metal y zapatillas de montaña, pensé que era lo más parecido a Indiana Jones que había conocido. Luego al escucharlo lo comprendí.

Magdalena creció como muchos lo hicimos adorando al hombre que luchaba con una anaconda, que vivía con los lobos y que nos descubría cada semana los secretos de los animales de un planeta que ni imaginábamos. Que cuando se asomaba a la pantalla de nuestras desvaídas televisiones con aquella música de tan tan tannn tan tan tan tannnn hacía que se disparase la adrenalina y nos dejaba en shock y boquiabiertos con sus aventuras y la forma apasionante de explicar los misterios de los animales más sorprendentes. No, el look de explorador de Magdalena no era casual sino un sentido homenaje a otro mesías. El de los animales, quien confesaba le había inspirado por encima de todo. Un Felix Rofriguez De la Fuente que otros muchos llevamos dentro, aunque para algunas fuera entonces un reto sencillamente imposible. Los intrépidos, los valientes, los viajeros, los descubridores de mundos desconocidos de cualquier reino animal, vegetal o imaginario, siempre eran ellos, los hombres, así que algunas nos convertimos solo - y no es poco - en exploradoras aguerridas de lo cotidiano.

En mi infancia hubo modelos de mujeres fuertes pero fuera de mi minúsculo mundo faltaban casi todos los modelos. Así que sí, ahora es el momento de que nuestras niñas vean que los modelos a seguir no tienen sexo, solo constancia, trabajo, esfuerzo y perseguir los sueños allá donde sea.

Tal vez por eso en el reino de las plantas y de la nueva primavera de Octubre que anida en Córdoba en esta nueva edición de FLORA, mi voto se lo otorgo a las mujeres que nos enseñan cómo sería el paraíso con un reflejo en el que somos nosotros, cómo estatuas del Gran Museo, los que nos asomamos al suyo, el de Ines Urquijo y Nuria Mora. Y a esa otra propuesta femenina, la de Terabitia o Carolina, que en el Potro le dice a las niñas que un simple soplo de deseo es capaz de traspasar muchas fronteras. El deseo todo lo puede. Mensajes de mujeres para mujeres que son modelos reales.

Los humanos somos el escalón más pervertido del reino animal. Así que como no pude luchar con anacondas, lo hago cada día en la fauna de los peores animales, los humanos. Cuando cae la tarde solo quiero la acendrada gratitud de mi perro y el olor a nardos en mi mesilla.

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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Publicado el
17 de octubre de 2021 - 05:55 h
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