Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Captura de un grupo negacionista en una red de mensajería

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Una revista académica británica publica el perfil psicológico de las personas que no creen en la pandemia y rechazan la vacuna, según cita ACV de El Confidencial. Y es que era evidente que para seguir sosteniendo hoy por hoy semejante memez, con tanta dolorosa muerte detrás, alguna tecla mental debía no funcionarle a estos sujetos.

Es preocupante como las teorías conspiranoicas abundan cada vez más en nuestros días, cuando el acceso a la “información”, o “contra información” y la manipulación de los datos que circulan es demasiado fácil. 

El fenómeno me deja helada: cualquier indocumentado sale y niega una gran verdad o le busca una nueva explicación tan absurda como rocambolesca y enseguida le sigue una legión. Teorías que sostienen que ciertos sucesos de la historia de la humanidad nunca existieron; o que ocurrieron de otra forma, o incluso que han sido causados por conspiraciones ocultas. Que la tierra resulta que es plana; que el hombre nunca llegó a la luna; que existe un orden mundial oculto que nos maneja; que si reproduces al revés Stairway to heaven, de Led Zeppelin, se escucha un mensaje satánico. Y ahora que la pandemia no existe y que las vacunas no tienen sentido. Bueno sí: inocularnos un chip para controlarnos. ¡Como si no estuviéramos ya controlados con el puñetero móvil!.

Pues a lo que iba, esa importante revista ha publicado el estudio de Sara Hughes y Laura Machan ( se titula Personality and Individual Differences, que les recomiendo lean) en el que, tras realizar un test de personalidad a una muestra representativa de población, concluyen que las personas con predisposición a creer las teorías negacionistas del Covid, tienen rasgos narcisistas, psicopáticos y maquiavélicos. ¡Ahí es nada! Esto es, se creen superiores al resto y mucho más informados de todo, carecen de empatía emocional para entender el sufrimiento ajeno, y tratan continuamente de imponer su teoría con discursos claramente manipulatorios.

Pues agárrense porque hay un 23 % de la población española que cree en esa conspiración covidiana. A mi me parece triste y extravagante y una cifra terrible y muy preocupante, además de estar harta de esos conspiranoicos que, cuál champiñón ,crecen en cada grupo de whatsapp.

Y lo peor, cada una de esas alocadas teorías, de individuos con miedos y ansiedades, frustrados, narcisistas, maquiavélicos, nada empáticos y poco compasivos, pueden tener -tendrán- terribles consecuencias en el futuro. De momento, el repunte de la pandemia, la imposibilidad de llegar a la inmunidad de rebaño y el incremento del coste económico, social y sanitario que nos suponen los nuevos ingresos en UCI de los no vacunados.

Más adelante, mucho más. ¿Son los conspiranoicos un gran caladero de votos para ciertos partidos que dan miedo?. Al tanto.

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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